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En el tablero de la geopolítica sur de Europa, la soberanía nacional no se defiende con discursos retóricos ni con componendas ambiguas, sino con la presencia física de las instituciones y la afirmación tajante del orden constitucional. La histórica visita de Sus Majestades los Reyes a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla supone un hito de inapelable trascendencia estratégica. En un contexto marcado por la opacidad gubernamental y el repliegue diplomático ante el chantaje del régimen alauita, la Jefatura del Estado ha vuelto a erigirse en el bastión inexpugnable de la integridad territorial de España.

Las pretensiones expansionistas de Rabat, amparadas con frecuencia en el uso de la coacción híbrida y la presión migratoria sobre la frontera sur, han chocado frontalmente contra la realidad histórica y constitucional que representa la Corona. La sola presencia de los Reyes en suelo ceutí y melillense desbarata cualquier intento de convertir en «territorios en disputa» a dos plazas cuyo vínculo con la Nación española no solo es anterior a la propia constitución del Estado marroquí, sino que constituye un pilar indiscutible del mapa político europeo. Los discursos pronunciados, lejos de incurrir en el relativismo imperante en la política parlamentaria, han recordado sin titubeos que la defensa de nuestras fronteras y de los ciudadanos que las habitan es un deber nacional no negociable.

Sin embargo, el ejercicio de la alta política exige combinar la firmeza en los principios con la inteligencia en los gestos sin importar el revisionismo que comporta. En este sentido, la inclusión de la visita al cementerio musulmán dentro de la agenda real se revela como un acierto diplomático. Lejos de interpretarse como una concesión o un síntoma de tibieza que a priori algunos argumentamos antes de la llegada de los Reyes, este acto ha actuado como un contrapeso institucional de enorme valor táctico:

En primer lugar, desarma de forma fulminante la propaganda del régimen marroquí, que trata de presentar a la población hispano-musulmana de Ceuta y Melilla como un colectivo ajeno o desafecto a la soberanía española. Al rendir tributo y reconocer la memoria de los españoles de confesión musulmana, la Monarquía visibiliza la plena integración y lealtad de una comunidad cuya españolidad es tan legítima como inquebrantable.

En segundo lugar, consolida la cohesión social interna frente a las tentativas de polarización que intentan importar conflictos identitarios a nuestras ciudades de soberanía. La unidad de España no se cimenta en la exclusión, sino en la fortaleza de un Estado de Derecho capaz de cobijar bajo un mismo marco de derechos y deberes a todos sus ciudadanos, al tiempo que combate con inflexibilidad cualquier injerencia extranjera.

Frente a un Ejecutivo que ha pretendido hurtar al debate público los detalles de episodios tan graves como los acaecidos en la frontera como de las intromisiones en aguas jurisdiccionales de fragatas de guerra alauitas durante la invasión, el Rey ha actuado con la altura de miras que exige su mandato constitucional (artículo 56 CE). Sin rebasar la neutralidad política, ha transmitido a la sociedad y a los observadores internacionales una certeza incuestionable: la soberanía de España en Ceuta y Melilla ni se negocia, ni se somete a arbitraje, ni se dobla ante la ambición exterior.

En tiempos de zozobra e ingeniería del lenguaje, la Corona ha demostrado que es posible mantener una posición de máxima dignidad nacional mediante el equilibrio perfecto entre la firmeza doctrinal en la defensa de las fronteras y la astucia diplomática en la cohesión de la sociedad. Un mensaje claro para Rabat, pero sobre todo, una garantía de certidumbre y orgullo para el conjunto de la Nación.

España tiene un Rey, y una Reina que lo acompaña con empatía y entrega al pueblo español, que se viste con uniforme de Capitán General de todos los Ejércitos y de traje para recibir la ovación de una España que lo aclama como garante de la integridad territorial. El regreso del Rey Felipe VI en defensa de España.

RES NON VERBA

Ignacio F. Candela

Felipe VI y la audacia de un Rey presente en defensa de Ceuta y España. Por Ignacio Fernández Candela

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.

Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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