|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Existe una trampa moral profundamente perversa en el discurso público actual: la equiparación de la necesidad con el privilegio de no rendir cuentas. Mientras las plazas de Madrid acogen protestas alimentadas por colectivos que exigen vivienda regalada, alquileres blindados por decreto y la subvención perpetua del Estado, la España real, esa que sostiene las vigas del edificio social en absoluto silencio, asiste perpleja a la exhibición de una impunidad militante.
¿Dónde está la manifestación de quienes llevan treinta años apretando los dientes para pagar una hipoteca? ¿Cuándo salen a la calle los profesionales, los pequeños propietarios, los trabajadores que ingresan religiosamente sus impuestos, abonan el IBI, soportan la subida desbocada de la cesta de la compra y liquidan los costes de un Estado hipertrofiado? La respuesta es tan sencilla como demoledora: no salen porque están trabajando, porque han interiorizado que el honor de una vida digna se construye con esfuerzo, cultura del trabajo y respeto estricto a las reglas del juego.
Durante ocho años el desgobierno criminal ha perpetuado un efecto llamada para que todos los vagos del mundo arriben a una España en la que se han cuidado de que hubiese, estratégicamente, un déficit de viviendas con el fin de desestabilizar el Estado de Derecho. Nada de lo que hacen estos corruptos y delincuentes que han conculcado todo el Código Penal, es casualidad. No fue casualidad que mangaran a destajo en tanto ejecutaban a nuestros Seres Queridos con protocolos de sedación mortal durante dos confinamientos ilegales, sin testigos. No fue casualidad la apertura sin avisar de las presas aprovechando una gota fría ni la demora del auxilio a las víctimas de Valencia. Ni el asesinato de los 42 viajeros de los trenes de Adamuz por la corrupta falta de mantenimiento de las vías; tampoco la invasión de Ceuta facilitada por la traición de Sánchez. Nada es casualidad desde que esta caterva de demonios secuestró el Gobierno de España mediante fraudes electorales.
Es bueno que se produzcan estas manifestaciones para poner cara a la parasitación social, a los que piden sin dar y holgazanean mientras la sociedad productiva los mantiene con paguitas de sopa boba que no les dan para el alquiler. Es normal que utilicen a esta masa de fracasados como ariete contra los verdaderos trabajadores. Normal que activistas malolientes finaciados por Soros busquen un alud de huelga general aludiendo a la huelga para movilizar a los comegambas de los sindicatos. Normal que desfilen como borregos en busca de la vida regalada que otros se afanan en pagársela con el sacrifico de diario soportando la basura del desgobierno socialista, comunista, separatista de Sánchez.
Con la misma repugnante demagogia ya acostumbrada, el sanchismo y sus satélites radicales pretende instalar un dogma aberrante: que la propiedad privada es un delito y que el mero hecho de exigir lo ajeno confiere una superioridad moral. Ahí están los ineptos, los venidos de fuera para vivir de pagitas estatales, los vagos y maleantes manifestando sus parásitas inutilidades, pretendiendo vivir del esfuerzo ajeno como la cigarra de la fábula.
Se confirma el patrón de la sobreactuación: tras la marcha del 26-S (donde la Delegación fijó la realidad en 25.000 mientras ellos inflaban a 300.000), hoy intentan multiplicar los focos para proyectar una imagen de «país en llamas», cuando la concurrencia real ha decaído a movilizaciones residuales y militantes de guerrilla urbana. La calle no apoya la algarada; solo quedan los piquetes del relato oficialista.
Estos caraduras por miriadas pretenden volcar una huelga general azuzando alos sindicatos paniaguados y regados a las órdenes de un desgobierno criminbal. Agazapados y bien nutrido para saltar a las calles si algún día gobierna la ultraderecha. Pestilentes y mendaces , ahí desfila la escoria de los bajos instintos, los más inútiles, la masa de los sinvergüenzas incapaz de ganarse la vida sin aprovecharse de los que sí lo hacen con su esfuerzo diario. Estas son las manifestaciones de la purria que sí debería disolver con gases lacrimógenos la afamada UIP que golpea a niños y ancianos en defensa de sus vidas destrozadas por el sanchismo.
Se jalea la protesta de quienes aspiran a vivir gratis a costa del esfuerzo ajeno, al tiempo que se penaliza fiscal y jurídicamente al ciudadano ahorrador que decidió invertir el fruto de su trabajo en un inmueble. Mientras el inquilino tutelado por el dogma oficialista exige costes testimoniales, el propietario asume la inflación, las tasas municipales, el riesgo de impago e inseguridad jurídica promovidos desde el propio BOE. Y si a esto le sumamos el efecto llamada a una inmigración ilimitada a la que se le promete cobertura total sin exigir contraprestación alguna, el sistema deja de ser redistributivo para convertirse en una estafa piramidal.
La cesta de la vida ha alcanzado niveles inalcanzables. Desde la llegada de Pedro Sánchez al poder, la erosión del poder adquisitivo de las clases medias no ha sido un accidente, sino el resultado directo de una política fiscal voraz orientada a financiar el clientelismo. Se ha encarecido la energía, el carro del supermercado, los suministros básicos y el acceso a la financiación, mientras el relato gubernamental insiste en que la culpa es de los mercados, de los propietarios o de la oposición.
Es hora de romper el chantaje conceptual. Si el criterio para condicionar la política legislativa de una nación es la algarada en la calle, que no duden de que la mayoría silenciosa supera infinitamente en número, legitimidad y razón a la tropa del subsidio. O jugamos todos bajo el imperio de la ley, el respeto a la propiedad y el mérito individual, o el pacto social se quiebra definitivamente. La España que madruga, paga e impone el rigor en su vida diaria no está dispuesta a seguir financiando la fiesta de la holgazanería ni la degradación deliberada de la Nación.
RES NON VERBA
Ignacio F. Candela
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
Actualidad03/10/2026¿Manifestaciones vivienda parasitada? ¿Qué tal si nos manifestamos los que pagamos religiosa y esforzadamente una hipoteca? Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad03/10/2026El karma de Maricarmen Abascal y la impostura de la próxima y exigua tumba. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad03/10/2026Pedro Sánchez y el colmillo de la víbora contra una piedra. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad02/10/2026CARTA ABIERTA A JULIO IGLESIAS: Su identidad universal vale una restitución de 500.000 euros exigibles a Yolanda Díaz. Por Ignacio Fernández Candela

