|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Asistir al espectáculo de la soberbia institucionalizada en este país ya no causa sorpresa, pero sí un profundo hastío. José Luis Rodríguez Zapatero, ese funesto arquitecto del desmantelamiento nacional que inauguró la era de la mentira como alta política tras el drama del 11-M, sigue paseando su sonrisa de esfinge vacía por los platós y los foros de una izquierda entregada al delirio. Se cree intocable.
Protegido por ese aura de impunidad jurídica que sus propios herederos han perfeccionado hasta el paroxismo sanchista, el leonés de vergüenza ajena camina con la barbilla alta, ignorando que la hemeroteca y la decencia criminal no prescriben por mucho que se empeñen sus terminales mediáticas. Pero el tiempo, ese juez implacable que no atiende a consignas de partido, suele guardar giros poéticos para los personajes más nefastos de la historia.
Imaginarse a Zapatero rindiendo cuentas ante un tribunal, despojado de la lisonja cortesana y del blindaje que hoy le regala el régimen, es un ejercicio de justicia mental que muchos ciudadanos empiezan a reclamar en voz alta. Su altanería frente a la toga, esa soberbia aristocrática de quien se cree por encima del bien y del mal, promete ser proporcional a la descomunal cura de humildad que le esperaría entre cuatro paredes si el Estado de Derecho despertara de su letargo. Qué ironía tan pedagógica resultaría ver al hombre que nos inoculó el virus de la discordia y el aplauso a la chapuza económica, al tutor de las alianzas más oscuras y los guiños al totalitarismo, sometido al rigor de la celda y al uniforme de la realidad más cruda.
El mismo que consideraba la ley un «papel mojado» maleable a su antojo descubriría, tal vez demasiado tarde, que los caninos del orden establecido también saben morder la yugular del oportunismo cuando se agota el crédito de la demagogia. La impunidad de la que ha mamado el socialismo desde hace décadas tiene un límite, y no hay máscara de moderación ni ingeniería social que resista el peso de la verdad desnuda. Que se ufane ahora, que refine su desprecio y estire el cuello ante el espejo de su propio ego; la justicia suele tardar, pero el banquillo no entiende de sonrisas ensayadas ni de pasados de gloria ficcionada. Al final del camino, el tamaño de su arrogancia actual será el molde exacto de la caída que el destino le tiene reservada en el rincón más gris de la memoria penal.
Ignacio Fernández candela
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
Actualidad29/09/2026Yolanda Díaz y el frenopático institucional: La vicepresidenta pide manifestarse contra sí misma. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad28/09/2026La estafadora propaganda de inexistente bienestar económico contra la asfixia real de los españoles. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad28/09/2026Retorno de acampada en la Puerta del Sol: Nueva sucia estrategia del caos contra Madrid. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad24/09/2026Nueva Rumasa: La Esperanza Suprema de una reparación abreviada. La primacía de la Justicia sustantiva sobre la trampa del formalismo I. Por Ignacio Fernández Candela


Zapoatero no irá a la cárcel, es ma són 33
Zapatero es ma són de alto rango. Goza de toda la protección de esa mafia