En un restaurante de carretera, presencié una escena altamente llamativa. Entraron cuatro compañeros de trabajo y se sentaron a almorzar en la misma mesa. De inmediato, y sin intercambiar palabra alguna entre ellos, sacaron sus respectivos móviles y cada uno se sumergió en su mundo digital. Comieron mientras cada uno interactuaba con su pantalla. Terminaron y salieron del restaurante ¡sin intercambiar una sola palabra! (Aseguro que lo he narrado tal como lo recuerdo). Esta experiencia me parece muy elocuente respecto a cómo la tecnología puede alterar nuestras relaciones, lo cual es preciso tener en cuenta entre los aspectos a educar.
- El móvil es una ayuda formidable para muchas actividades:
Gracias a este dispositivo, podemos hablar con parientes y amigos sin que sea óbice el lugar donde se encuentren, oír música, recibir noticias al instante, ver vídeos sobre temas de interés, hacer fotos, participar en redes sociales, etc. Y es muy importante que aprendamos a usarlo de manera controlada y prudente, ya que también puede hacernos daño.
Seguramente todos conocemos personas que se comportan como esclavos del móvil, pendientes de él en todo momento. Si no tenemos cuidado, puede suponer un impedimento —a veces serio— en nuestro crecimiento personal, en la relación con los demás, en el conocimiento de la realidad. También puede ser una vía por la que entren en nuestras vidas, en nuestra privacidad, personas u organizaciones malintencionadas, ante las que quedamos expuestos y muchas veces indefensos. Es conocido que muchas organizaciones dedican una buena parte de su presupuesto a idear estrategias para influir en nuestras vidas y generar dependencia, considerándonos un mero producto del mercado.
Al hilo de las orientaciones de algunos expertos, respecto a cómo prevenir y/o resolver favorablemente los peligros del uso del móvil, repasemos varias situaciones que pueden comportar riesgo de daño moral o de otra índole. Mis principales fuentes de inspiración han sido el libro “¡Compórtate! Para vivir con estilo” de la editorial Palabra (13 edición), cuyos autores son dos antiguos colegas, Benigno Sáez y Antonio Crespillo, y el blog TITONET de Fernando de la Rosa, a quienes expreso mi agradecimiento y cuya lectura recomiendo.
- Evitar el uso abusivo:
Estar constantemente pendientes del móvil e interactuando con él puede tener efectos adversos de índole personal, física y económica.
Influencia negativa en los estudios o en el trabajo profesional:
- Dificultar la creatividad, entorpecer las relaciones sociales, empobrecer del lenguaje (por ejemplo, al querer responder con rapidez a la gran cantidad de mensajes que recibimos, dejamos de dar importancia a redactar correctamente, y luego puede que el destinatario no entienda correctamente la idea que queríamos transmitir: esto origina muchos malentendidos y genera tensiones, algunas veces graves);
- arriesgarse a peligros como el ciberbullying, el grooming o el sexting, relacionados muchas veces con el contacto online con desconocidos, que descargan su ira o sus complejos a través de las redes sociales (existe una guía magnífica en la Agencia Española de Protección de Datos -AEPD- para quien esté interesado en conocer esto con mayor detalle);
Efectos de índole personal:
- Es un hecho que el acceso online a contenidos inadecuados (pornografía, racismo, violencia, xenofobia, drogas, apuestas, etc.) hace daño a niños, jóvenes y adultos.
- Además, dificulta el descanso y el desarrollo de la laboriosidad y del orden, entre otras virtudes.
- Puede provocar diferentes alteraciones en la salud física y el bienestar: obesidad, afecciones en la columna y el cuello, molestias en las articulaciones de las manos, dedos y muñecas, sequedad en los ojos e incluso problemas visuales que derivan en el uso de gafas, la tensión ocular producida por estar más de 6 horas diarias mirando la pantalla (esto supone cansar la vista, la deshidratación de los ojos, dolores de cabeza, etc.).
Efectos de índole económica:
Muchas empresas de telecomunicaciones estudian cómo dirigirse especialmente a los jóvenes, generando en ellos un hábito consumista que les lleva a gastar demasiado dinero. Al querer hacer de cada joven un consumidor, les van ofreciendo continuamente más aplicaciones, mejores juegos (o que mejoran la versión anterior), que exigen además un móvil de superior capacidad o un ordenador con más alta resolución, o con mejor tarjeta gráfica y más velocidad, etc. Así nos introducen en el “bucle de nunca acabar” y nos sacan nuestro dinero –o el de nuestros padres– para estar siempre “al día” con sus productos.
- Algunas propuestas para usar el móvil correctamente:
3.1. Establecer un horario de uso y mantenerlo apagado fuera de dicho horario.
3.2. Una vez en casa, dejarlo en el salón u otro lugar público y usarlo en esos lugares y no a solas.
3.3. Poner un límite de uso por la noche (a partir de una hora determinada, el móvil debería apagarse, tanto para preservar el sueño y el descanso nocturno, como para favorecer la propia intimidad).
3.4. Mantenerlo apagado o en silencio —y si estuviera encendido, no contestar— durante los momentos de reunión familiar (comida, sobremesa, juegos, etc.). Y lo mismo cuando estamos conversando o en reuniones con otras personas.
3.5. Mantenerlo apagado durante el tiempo de estudio, en las clases y en el transcurso de otras actividades que requieran atención sin distracciones.
- Recomendaciones en la línea de la buena educación:
4.1. Mantenerlo apagado cuando participamos en algún evento que así lo exige, o cuando comprendemos que su sonido puede molestar a los demás.
4.2. Procurar que el sonido sea discreto tanto en la melodía como en el volumen.
4.3. Prestar atención a las personas que nos acompañan es más importante que atender una llamada que recibimos en el móvil o leer un mensaje que nos acaba de entrar.
4.4. No es correcto y además no es seguro caminar por la calle absortos en la lectura de un mensaje en el móvil o escribiendo una respuesta. Y con más razón, esto mismo si estamos conduciendo.
4.5. Se agradece mucho que al iniciar una llamada o al enviar un mensaje comencemos con un educado saludo. Y preguntando “¿es buen momento para hablar contigo?”.
4.6. Cuando nos veamos obligados a dejar un mensaje en un contestador automático, debemos ser breves y precisos, ya que la otra persona va a escuchar la grabación. Y si hemos de hacer una reclamación, debemos hablar con pausa y sin perder los nervios, pues estas llamadas generalmente son grabadas.
- Orientaciones de los padres y educadores:
Algunos expertos recomiendan a los padres o educadores que mantengan una conversación con los muchachos cuando les entregan su primer teléfono móvil, a fin de darles las primeras y fundamentales orientaciones sobre su buen uso. A continuación, un posible repertorio de puntos a tratar:
5.1. Si se trata de un menor de 18 años o si los padres siguen pagando la tarifa, debe quedarle claro que el dispositivo es de los padres, que ellos ponen las reglas de uso, dispondrán de las claves, podrán mirarlo cuando les parezca oportuno y quedárselo temporalmente si no se usa adecuadamente.
5.2. Tendrás un horario para utilizarlo, ya que puede ser muy adictivo y no te conviene que interfiera en tu descanso, ni en tus estudios, ni que dejes de relacionarte con las demás personas. Se recomienda que a las 21 h se deje en el salón, que no se use antes de las 8 h y que nunca tenga más de 2 h de uso en temas de entretenimiento.
5.3. No utilizarás el teléfono en el colegio. Esta es una de las reglas fundamentales del uso del móvil. Si es necesario que lo tengas, tendrás que pedir permiso para llevarlo. En ese caso, siempre respetarás las normas del centro, dejándolo en silencio o apagado, conforme a la normativa vigente.
5.4. Aprenderás a apagar y poner el móvil en silencio. Lo harás en los momentos en los que puedas molestar a otros (colegio, cine, hospital, etc.), en situaciones donde estés con otras personas (comiendo o hablando) o en momentos que requieran atención o concentración. En estas situaciones, no dejes el teléfono a la vista, te desconcentrará.
5.5. Si miras el móvil cuando estás con gente (por ejemplo, en una comida), tus acompañantes pueden interpretar que su compañía te importa menos que los asuntos del teléfono. Si, aún así, piensas que debes hacerlo, pide permiso y disculpas explicando las razones.
5.6. No se utiliza el móvil andando, conduciendo o en movimiento. Muchos accidentes se producen por no estar atento al entorno. Si lo necesitas mirar, te paras, haces lo que sea preciso hacer y luego continúas.
5.7. Tú eres responsable del móvil: debes mantenerlo, limpiarlo y conservarlo para que funcione durante toda su vida útil. Los accidentes pueden ocurrir -se te cae al suelo, por ejemplo.-, así que te recomendamos que busques una funda y un protector de pantalla para evitar sustos. Cuida dónde lo dejas y a quién se lo enseñas, pues te lo pueden robar.
5.8. No hagas compras por internet ni rellenes datos personales sin la supervisión de tus padres. No entres en la publicidad que reclama tu atención en muchas páginas; podrías ser víctima de un delito de phishing y podrían robarte las cuentas. Así mismo, si haces un mal uso del teléfono que conlleve un gasto económico, será un gasto tuyo.
5.9. Si tienes dudas sobre si enviar un mensaje, no lo hagas. Déjalo apartado, piénsalo y, pasadas unas horas, lo revisas. Te ahorrarás muchos problemas dejando en pausa algunos mensajes.
En lo referente a la importancia de ser prudentes en las relaciones sociales con el móvil, también conviene hacer las siguientes advertencias:
5.10. Es necesario cuidar las amistades de manera presencial, pasar tiempo en compañía de los amigos sin el móvil de por medio; eso nos da la oportunidad de descubrir cosas maravillosas de ellos, que nos perderíamos con una pantalla de por medio. No debemos ceder a la comodidad de que el móvil sustituya a quedar presencialmente con amigos.
5.11. Es importante conocer que existen riesgos serios al usar el móvil: el sexting, el grooming, las adicciones al móvil… para aprender cómo evitarlos y cómo combatirlos cuando se dé el caso.
5.12. Dar datos, personales o de algún miembro de la familia, puede suponer algún peligro. Por eso, evitaremos dar información personal a nadie: nombre, teléfono, dirección, escuela, horarios, lugar de vacaciones… Alguien podría utilizar esa información para hacernos daño.
5.13. Mucho cuidado con las fotos que subas a las redes sociales o compartas con el móvil: el rostro es el dato que más nos identifica. Con una imagen damos demasiada información. Tampoco debemos subir fotos de otras personas sin su permiso, pues podrían incluso denunciarnos. De igual modo, evitaremos mandar fotos íntimas, ni siquiera a alguien de mucha confianza, pues no sabemos qué pasará en el futuro. Perdemos el control de todo lo que subimos a las redes y compartimos con los demás. Esas fotos podrían acabar en manos de terceras personas y causarnos mucho daño.
5.14. Si recibes una foto íntima, no la descargues, ni mucho menos la compartas (podría ser un delito). Si se trata de un adulto o alguien que te está molestando, comunícaselo a tus padres o a quien te pueda ayudar.
5.15. Naturalmente, no debemos utilizar el teléfono móvil para hacer daño a otros (insultar, difundir imágenes o comentarios ofensivos, participar en conversaciones donde se ofende a terceros…). Igualmente, si observamos que están acosando a alguien, o se le margina o tratan de abusar de él/ella, buscaremos la manera de ayudar a esa persona. Evitemos hacer, mediante el móvil, todo lo que no haríamos en persona o que nos disgustaría que nos hicieran a nosotros.
5.16. Si alguien hace que te sientas incómodo (te insulta, te amenaza, te pide fotos comprometidas o información personal), si parece saber cosas de ti sin conocerte, si sientes miedo… desconfía, bloquea ese contacto y comunícaselo a tus padres o a quien te pueda ayudar; pero sin eliminar las conversaciones, que serían pruebas si se diera la necesidad.
5.17. No incluyas en tus redes sociales a nadie que no conozcas personalmente. No quedes con quienes no conoces en persona: ocurre algunas veces que quien acude a la cita no es quien afirmaba ser. Se dan muchos casos de engaños por mediación de internet.
5.18. No debemos dejar a nadie nuestro móvil, ni nuestra identidad, ni las cuentas de correo ni sus contraseñas; tampoco aceptaremos la cuenta, ni la contraseña, ni el móvil de otro, y mucho menos lo pediremos.
5.19. Debes tener claro que el móvil no es un juguete, sino un utensilio pensado y diseñado para prestarnos gran ayuda, pero que también puede acarrearnos problemas si no lo utilizamos de forma responsable. Si alguna vez te ves enredado en algún problema, pide ayuda a tus padres o a quien sea de tu confianza.
- Consideración final:
Dios nos ha dado el don de la libertad y es fundamental que nos esforcemos por preservarla. La finalidad de este artículo y las orientaciones que se dan es que padres y educadores sepamos ayudar a las chicas y los chicos para que siempre sean señores de sus actos (también en el buen uso del móvil). Y también los adultos debemos esforzarnos en lo mismo.
Se trata de aprender a aprovechar los beneficios y ventajas que nos ofrece el móvil y la tecnología de la comunicación para crecer como personas y como profesionales, pero sin perder la libertad y evitando caer en los peligros que conlleva el mal uso del dispositivo. Tal como dice el subtítulo: “tecnología sí, dependencia no”.
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