15/08/2026 06:18

En el año 682 el control del Estrecho de Gibraltar estaba en manos del godo Julián al-Gumari cuya sede se encontraba en Tánger. Todo discurría de forma apacible hasta que un día, Musa decidió ocupar Tánger y Julián se vio obligado a desplazarse a Ceuta. Desde ese momento, Julián decide colaborar con los musulmanes en lugar de defender los intereses de su rey Don Rodrigo. No se sabe bien el motivo del giro de Julián, pero firmó un pacto con Musa que le obligaba a defender los intereses de éste, frente a terceros.

Con la intención de ver si Julián cumplía el pacto, Musa le pidió, como prueba de lealtad, que dirigiese una expedición contra España. Ésta se produjo en 709 con el desembarco en Algeciras de 400 infantes comandados por Tariq ben Malluk. Como la incursión fue sencilla, Musa decidió enviar a otros 7000 hombres, aprovechando los cuatro barcos de Julián, que llegaron en 711 a Gibraltar.

De esta forma se produjo la pérdida de España con la invasión musulmana. Como hemos visto la ayuda del conde Julián fue decisiva para que las huestes sarracenas invadiesen la Península. El hecho destaca por representar la primera pérdida de España y va en consonancia con la que estamos viviendo en estos días. Y además, demuestra que fue una traición sin precedente, con el único atenuante de que no sabemos si el conde Julián fue consciente de la repercusión del acto que estaba realizando.

Este atenuante queda superado hoy en día con las fechorías de la banda que nos gobierna y que está protagonizando una nueva traición y una nueva pérdida de España. El nuevo felón se llama Pedro Sánchez, que a este paso va a dejar en evidencia, por flojeras, a Fernando VII. Claro está, que Sánchez se sirve del aparato represivo de un artefacto malicioso llamado PSOE. El cual no representa ni una sola de sus siglas porque no es Partido, es una banda con tintes entre la «drangheta» calabresa y la «Cosa Nostra» siciliana, y no en el sentido asesino -¡Dios me libre!, pero sí en el de la forma de actuar en su quehacer diario, y a la vista están los casos en los tribunales y los que están por llegar. No es Socialista, porque hace tiempo que se erigió en adalid de la nueva Internacional como jefe del Grupo de Puebla, al que pertenecen los principales gobiernos comunistas iberoamericanos, y en España ha asumido los postulados del extinto Podemos. No es Obrero, porque los principales dirigentes se encargan de visitar los lupanares que a ellos les placen, entre banquetes opíparos, y todo ello pagado con el dinero del contribuyente; nada más lejos del sentir proletario. Y desde luego que no es Español, por pactar con partidos filoterroristas como Bildu y por apostar por la Amnistía a los que dieron un golpe de Estado secesionista.  Hecho que no hace más que continuar con  la sandez iletrada e irresponsable que su anterior jefe, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo: “España es una nación de naciones”.

Cuando Juan Guerra, el hermanísimo de Alfonso Guerra, ex vicepresidente de España, empezó a robar y le cazaron, los afiliados socialistas de la época se consolaban diciendo que ahora les tocaba robar a ellos. Pues no señores, eso no es así. De aquellos barros estos lodos, que dice nuestro refranero, y así es, porque los problemas actuales vienen de hechos o errores pasados. Más aún, si se tiene en cuenta que el nivel intelectual y cultural de los políticos ha decrecido de forma alarmante desde los primeros años de la transición hasta hoy. Esta falta de formación se traduce en una descarada altivez frente a la justicia, al creerse el memo de turno impune ante la ley, cosa que tampoco es así. Aunque les pese, el Estado de Derecho caerá sobre ellos de forma implacable, con sus tiempos, pero implacable.

Da pena ver, en estos días, como el señor Aldama arremete contra Víctor Torres, a su vez Koldo hace los mismo contra quien toque, Santos Cerdán más repite la cantinela y Ábalos ataca cada día con más fruición al entorno cercano del Presidente, o sea, a su esposa. Y por este motivo, el que fuera mano derecha de Sánchez, ahora es para él un mentiroso y chantajista deleznable. Vaya hombre, el que empezó siendo un pobre hombre sometido a una especie de tentaciones como las que tuvo que pasar San Antonio, ahora es el malvado de la banda, por esquirol y no cumplir la omertà. El problema es que al señor Ábalos las tentaciones provocadas por jóvenes con curvas voluptuosas y ebúrneas, y con aspecto núbil y turgente, le llevaron a la perdición y de ahí que la trama se fuese al garete.

Ahora toca, lo que toca, la depuración total de los conmilitones que otrora fueron prácticos, y ahora suponen un estorbo. Señores, no han inventado nada, esta es la especialidad del comunismo. Lenin lo dejó escrito y Stalin lo llevó a la práctica quitándose de en medio de forma expeditiva a toda la cúpula militar que le estorbó. Traiciones y conspiraciones ha habido toda la vida, si se pretende delinquir, al menos se deberían conocer los riesgos, pero su grado de despreocupación, provocado por su desfachatez natural les impide ver la realidad. Nadie es impune, señores socialistas. Hubiesen elegido otro tipo de vida.

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Fundación Enraizados
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