15/08/2026 06:14

 

Si tuviera que explicar la agenda 2030 con dos palabras, las elegidas serían “encierro” y “seguridad”. Es decir, que el objetivo del Nuevo Orden Mundial es encerrarnos en guetos malolientes y digitalizados por nuestro bien, por nuestra seguridad, porque el Estado nos quiere proteger de los peligros que amenazan nuestra salud, nuestra prosperidad, y el planeta en el que vivimos.

Es la palabra machacona, obsesiva, omnipresente, el mantra con el que las élites globalistas quieren insuflar una ingeniería social forjada a base de miedo, para que los borregos del inmenso rebaño que pastorean acepten sin balar y sin rechistar esas conductas mientras son conducidos por majadas digitalizadas a los apriscos de infernales ciudades, transformadas bajo las cúpulas del trueno en gulags apocalípticos.

El miedo con el que adoctrinan, lobotomizan, arruinan y masacran a los esclavos humanos se basa en proclamar la peligrosa existencia de enemigos invisibles, ya sean supuestos virus o moléculas de carbono, nanoenemigos, que no pueden verse, cuya existencia real no se puede demostrar ni ponderar, pero en cuya realidad perniciosa para nosotros nos obligan a creer mediante noticiarios dantescos y tertulias expertísimas, manipulando datos, falseando estadísticas, haciendo comulgar a los rebaños con ruedas de molino, vistas las amplias tragaderas de una población que ni piensa, ni sabe, y que ya apenas siente y padecer el horror dictatorial que la está masacrando.

Se trata de un gigantesco liberticidio que obligará a los seres humanos a renunciar a muchas de sus libertades y de sus bienes materiales para salvar su precaria existencia, y para ello su objetivo principal es encerrarnos en cárceles estilo Alcatraz, pero de tal modo que los presidiarios no tengan ni idea de que están encerrados, constantemente vigilados y monitoreados por esbirros grises, a los que nos presentan como guardianes y protectores de vuestra vida, de nuestras democracias, de nuestra seguridad.

Hacia el encierro (el “lockdown”) va encaminada la campaña de las ciudades de quince minutos, cuya antesala están siendo las ciudades devastadas por las zonas de bajas emisiones, que tienen como eslogan huxleyano eso de quede que “no tendrás coche y no te podrás mover”. Porque el vehículo es autonomía, independencia, posibilidad de escapar de las colmenas digitalizadas, de huir de las siniestras garras de la Inteligencia Artificial, de las omnipresentes cámaras de vigilancia, de los drones y de la madre que los parió.

Uno de los objetivos de la plandemia fue precisamente encerrarnos, someternos a un secuestro brutal, ilegal, inmoral, que, aparte de buscar la ruina económica, también perseguía la ruina moral, el desgaste psicológico de los prisioneros encerrados en sus casas, mientras se les sometía una pavorosa lobotomización mediante la tremenda campaña de intoxicación de los medios de comunicación. Es como llevar el alguien a una caverna oscura, para iniciarle allí en las costumbres, en las modas, en las ideas constituyentes de la nueva realidad que constituye el Nuevo Orden Mundial: sin duda, estamos ante  el mito de la caverna de Platón, redivivo,

Pero la mayor crueldad de esta política de encerrarnos en ciudades es que también nos quieren encerrar en nuestras casas, de tal modo que este encierro sean voluntario, para que nos convirtamos en ermitaños de vocación, publicitando lo que se viene llamando el “nesting” (en inglés, “nest” se puede traducir como “nido”), que consiste en la tendencia cada vez más acusada de mucha gente a estar en casa, a encerrarse en ella, al estilo de los emparedados de tiempos pretéritos, ya que incluso se puede trabajar desde el mismo domicilio, puedes encargar los víveres de subsistencia a cadenas de alimentación que te los llevan a casa… todavía no se puede pasear al perro distancia, pero todo se andará.

La ingeniería social que lleva cada vez a más personas a salir muy poco de su domicilio es compleja, pero sencilla a la vez: tremenda subida de los precios de la hostelería, que hacen inviable el terraceo frecuente, hasta el punto de que cada vez hay más gente que prefiere tomarse la birra en sus casas, mientras ven un documental (como es mi caso); sembrar las ciudades de espinos, de alambradas, de trincheras, de drones, de cámaras de vigilancia, de radares, que convierten las carreteras en una zona de minas, donde las multas te pueden caer a chorreo por cualquier motivo, hasta el punto de que uno ya no sabe por dónde circular con su vehículo, si es que todavía puede circular por la ciudad, por aquello de las etiquetas.

Si esto se le añade el la disponibilidad de plataformas de “streaming” que por un módico precio te aseguran una cantidad infinita de series, películas, y programas variados de entretenimiento, la desidia para salir de casa es casi irresistible. Añádase a esto la basura de las carteleras de cine, de teatro, los espectáculos woke que cada vez abundan más en los museos; la inmensa cantidad de gente extraña que pulula por las calles, hasta el punto de que muchas veces no sabemos en qué país nos encontramos; de gente que muestra impúdicamente horrendos tatuajes, chancletas cutres, barrigas cerveceras, pelos imposibles, cannes femeninas a tutiplén, y se quitan las pocas ganas que le quedan a uno de arrojarse a las calles, a las cúpulas del trueno.

Irse al campo sería una posibilidad de escapar de esta Babilonia infecta; pero, amigo mío, lo más probable es que durante sus viajes campestres, aunque sea a pueblos profundos, contemple cielos totalmente acribillados de estelas químicas, asquerosamente blanquecinos, y se te nuble el humor, se te agríe la mente, y te pases el viaje echando maldiciones contra los que desde el aire te bombardean sin piedad.

Pero quizás el factor más relevante a la hora de explicar este “nesting” que se va extendiendo es el hecho de que el dantesco encierro que padecimos durante la plandemia ha dejado huellas psicológicas en muchas personas, que padecen ya el síndrome de Estocolmo.

Recuerdo ahora la película “El Ángel Exterminador”, de Luis Buñuel, un film inquietante, en el que los invitados de alta alcurnia que acuden a una fiesta no pueden salir del salón en el que se encuentran, sin que haya ningún motivo que se lo impida, por lo cual pasan varios días allí, de tal modo que la autoencerrona empieza a dañar sus mentes, hasta el punto de que empiezan a aflorar sus miserias y sus vergüenzas.

Finalmente, consiguen salir, y entonces programan un “Te Deum” en la catedral de la ciudad. Sin embargo, bondad graciosa, al terminar el oficio sagrado comprueban con horror que no pueden salir de la iglesia, en un terrible “dejá vu”, en un patético día de la marmota, mientras en la plaza exterior del templo pasa un rebaño de borregos.

Película que viene como anillo al dedo para ilustrar el “nesting” que viene, el cual, en la jerga komanche típica de Babilonia, se puede llamar también “inthegueting”.

Canal de Telegram: https://t.me/laureanobeni

Canal de Youtube: https://www.youtube.com/@grandecaballero

Autor

Laureano Benitez Grande-Caballero
Laureano Benitez Grande-Caballero
LAUREANO BENÍTEZ GRANDE-CABALLERO es licenciado en Historia Contemporánea/ Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid.
Profesor de Historia jubilado, en el transcurso de su vida docente se especializó en la defensa de los derechos humanos y los valores cristianos. Su vocación como escritor es la defensa de la VERDAD frente a las mentiras de la ingeniería social del Nuevo Orden Mundial.
Es autor de 38 libros, muchos de temática católica.  Sus obras más recientes tratan sobre la historia de España y la Agenda 2030: EL HIMALAYA DE MENTIRAS DE LA MEMORIA HISTÓRICA, LA DICTADURA EN TIEMPOS DEL VIRUS: ACABA LA VIDA Y EMPIEZA LA SUPERVIVENCIA, CLIMODEMIA: EL HIMALAYA DE MENTIRAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO, y BABILONIA 2.O: EL MUNDO DE LA BESTIA
Suscríbete
Avisáme de
guest
2 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
Hakenkreuz

«en gulags apocalípticos.»

Bravo por utilizar la palabra adecuada: gulag.

«Se trata de un gigantesco liberticidio que obligará a los seres humanos a renunciar a muchas de sus libertades y de sus bienes materiales para salvar su precaria existencia,»

Es decir, un plato de lentejas para evitar el martirio. Se trata del idéntico sistema de vida que Stalin quiso implantar en la URSS a partir de 1928. Un implacable estado policial con libertad de movimiento limitada (propiska), gulags, purgas, holodomor, control policial hasta de la intimidad familiar… Y luego vendrán los gulags de verdad, las torturas en cárceles chekas, tribunales populares (bueno, el Constitucional ya lo es), sentencias arbitrarias, ley arbitraria, medios de manipulación de masas (ya quisiera Stalin haber dispuesto los medios que hoy dispone), mentiras sin freno en todo ámbito, lavado de cerebro a través del móvil (entonces en escuelas, institutos y universidades, además de en empresas por comisarios y cadetes del komsomol), Cristofobia y Cristianofobia escondida en «tolerancia» a la satánica piara de mahometanos en los pueblos de España mientras se amordaza a los benedictinos del Valle de los Caídos,… Sovietización creciente de la población. Y lo peor, con su consentimiento dado en las urnas. Ahora el demonio no necesita usar de sangre, guerra y violencia para llevar las almas como rebaños al infierno. Ya van voluntariamente y sin rechistar.

«haciendo comulgar a los rebaños con ruedas de molino, vistas las amplias tragaderas de una población que ni piensa, ni sabe, y que ya apenas siente y padecer el horror dictatorial que la está masacrando.»

En efecto. Anestesia generalizada ante las puertas del infierno que vivimos. Rebaños de personas que caen como Eva en la seducción demoníaca sin ningún tipo de discernimiento, totalmente ausente en personas que tienen el alma muerta, que han despreciado a Dios, a su Palabra y que al haber perdido la fe, al haber perseverado en la soberbia atea, ya no saben distinguir la mentira de la verdad, ya no miran al fruto del árbol para detectar falsos profetas. Ya siguen a éstos con fervor hasta la gehenna y no consienten siquiera que se les advierta. La destrucción de toda capacidad de discernimiento es propia de quien rechaza a Dios de modo perseverante. Quien no cree en Dios, cree cualquier cosa.

«as zonas de bajas emisiones, que tienen como eslogan huxleyano eso de quede que “no tendrás coche y no te podrás mover”.

En efecto. Pero los bosques de España arden sin que durante décadas se haya aplicado tecnología tan «avanzada» con drones y sensores para detectar inmediatamente los incendios y apagarlos. Tampoco se limpian de hierba seca y matorral los bosques. Tanta «ecología», tanta IA, tanta tecnología, tanta «ciencia» y luego arden los bosques. Era como para hacer arder en la hoguera a esas élites globalistas y su puñetera secta del «cambio climático». Ellos son los verdaderos asesinos de la naturaleza, ellos y no otros.

«Uno de los objetivos de la plandemia fue precisamente encerrarnos, someternos a un secuestro brutal, ilegal, inmoral, que, aparte de buscar la ruina económica, también perseguía la ruina moral»

Esto NO. Lo que se trató es de preservar los gigantescos intereses económicos de miles de multinacionales que tienen alguna fase de producción en China, especialmente empresas industriales. Se puso como escudo humano a los centenares de millones de personas que se irían al paro y los millones de empresas que quebrarían si a China se la sometiese a un bloqueo. Se trató de salvar la economía mundial que tan dependiente como insensatamente esclava se ha hecho respecto al infierno rojo esclavista chino, raíz de la pandemia de covid. Se trató de salvar inversiones multi trillonarias en suelo chino de todas las naciones avanzadas de Europa, Norteamérica y Japón, y se propagó la peste roja por todo el planeta de modo deliberado. Luego vendrían los encarcelamientos, los bozales, las inoculaciones en tiempo de eutanasia consentida, la macro corrupción, los crímenes millonarios de inocentes aún impunes hasta el Juicio Final, la complicidad de todos los políticos, medios, juristas, burócratas, empresarios, etc. en la satánica corrupción de almas (salvar la economía matando gente con peste china). Precisamente, ante tantos muertos por covid que las funerarias no daban abasto aquel marzo de 2020, se asustó todo el mundo y mandaron el encarcelamiento masivo, cuando ya era tarde, cuando ya se había propagado la peste por doquier, a diferencia de la contención del ébola poco tiempo antes. Cuando no se hacen las cosas como Dios manda ocurre esto.
Y el encarcelamiento stalinista de la población se debió a la propagación del covid, que era lo que se tenía que haber evitado en puertos, aeropuertos y fronteras. Esa y no otra era la verdadera vacuna, tal cual se hizo con la pandemia previa del ébola. Me pregunto qué hubiese ocurrido o qué ocurrirá cuando el ébola estalle en China y no en un país pobrísimo de África sin casi economía alguna. Eso es lo que todo el mundo debe plantearse y no otra cosa. No se puede servir a dos señores, a Dios y al dinero, esa es la Verdad.
Resulta que una ministra bolchevique española, la camarada comisaria stalinista burguesa gallega Yolanda Díez, no ha parado de presumir en todo medio de manipulación (y no ha sido rebatida por NADIE), vestida como una duquesa, que ella y su equipo de bolcheviques comunistas aborteros lgtbi degenerados (como Íñigo Errejón o Monedero) o maltratadores (como el coletas), habían «salvado» 400.000 empresas en España de la quiebra por parálisis total de actividad que ellos mismos decretaron por no parar la peste en puertos, aeropuertos y fronteras. Esas 400.000 empresas se salvaron gracias al macro rescate del socialismo empresarial español. 400.000 empresas en España que, para que nos hagamos una idea, coinciden con la TOTALIDAD de empresas que en España dan trabajo al menos a 4 empleados, que no es poco. Resultó que el covid fue una prueba escatológica en la que a decenas de millones de personas le cayó de la cara la máscara tras la que se esconde y resultó que los empresarios son rabiosamente socialistas, especialmente para que el Estado cubra sus pérdidas, no para compartir sus beneficios con los damnificados del covid.
Esa señora bolchevique burguesa de apellido Díaz de la banda terrorista comunista española llamada Sumar-Podemos presume de salvar el capitalismo español que son esas 400.000 empresas a base de multi trillonarias subvenciones que el Banco Central Europeo suministró comprando la deuda pública española a tipo de interés 0 (algo que está prohibido según sus estatutos de independencia financiera), provocando una inflación asesina de hogares pobres, todo por salvar las empresas con pérdidas por el covid y sus estragos y los que añadieron los distintos gobiernos por no aplicar las medidas adecuadas como se hizo con el ébola. Yolanda Díaz siguió al pie de la letra las consignas, entre otros muchos poderosos empresarios, de la comisaria socialista (por subvencionada) del Banco Santander, la señora Ana Patricia Botín, que pidió casi desesperada ayudas para las pymes, de las que su banco es prestamista con millones de líneas de crédito que de resultar fallidas o morosas hubiesen llevado al banco y a todo el sistema financiero a la más absoluta quiebra.
Por todo ello, don Laureano, no mienta. La que usted llama «plandemia» del covid chino comunista, supuso una durísima prueba escatológica por la que el Día del Juicio Final habremos de responder conforme a nuestro proceder: se salvó la economía mundial, chino dependiente actualmente, a costa de matar a millones de personas de una peste venida de un laboratorio militar chino. Ese y no otro es el dilema demoníaco. Se salvaron empresas, sí, con socialismo empresarial, sí, se perdió la dignidad, sí, y ahora solo queda que el Juez dicte sentencia y pague a cada cual según sus obras. Pero ese Juez juzga no conforme a la política, señor Benítez, no conforme a la mentira o apariencia, sino conforme a Verdad. Y los que vendieron su alma por un plato de lentejas (subvención pública) mal lo tienen para salvarse, por haber sido cómplices de un macro robo que ha empobrecido a los más pobres. Eso a Dios no se le escapa, aunque haya mucha censura que cercene esta verdad en todo ámbito, incluido este medio digital.

«La ingeniería social que lleva cada vez a más personas a salir muy poco de su domicilio es compleja»

No es ingeniería social, es comunismo de toda la vida desde 1917, es el sistema de Lenin, de Stalin, de Mao, etc., el de los salvoconductos, el de controlar a la población en un férreo estado policial, el de la propiska (pasaporte covid o de «vacunas» para trabajar, la marca de la bestia en frente o mano, etc.), el de no poder moverse sin permiso de los comisarios «del pueblo obrero y campesinno» so pena de ser acusado de contra revolucionario (anti demócrata ahora), enemigo del pueblo (antisocial, homófobo, intolerante, facha, ultra derechista…), espía (negacionista o propagador de bulos, como aquellos que afirmaban que la URSS moría de hambre durante la colectivización allende las fronteras de aquel infierno soviético o como los que ahora se vierten sobre el PSOE de Sánchez, Bego, el hermanísimo, el suegro, Cerdán, Koldo, Ábalos, y los que ocultarán si Dios no lo remedia), fascista (hoy eso sigue igual, es lo propio de la protestante inquisición policial progresista roja. Para Stalin, hasta Churchill era un fascista, eso sí, en 1946, no un par de años antes), etc.

Téngase en cuenta que las democracias (liberales o populares, de derechas o izquierdas o mixtas) han sido un fracaso demoledor con consecuencias irreparables no ya para el cuerpo, sino para las almas. Una de ellas, la principal para los materialistas demócratas, que ni creen en Dios, ni esperan Cielo o infierno alguno, es la cuestión económica. Se ha construido un «estado del bienestar» o estafa de bienestar que ha dejado como víctimas a centenares de millones de inocentes para que los culpables pudiesen tener, vía impuestos y subvenciones arbitrarias, unos privilegios inalcanzables para cualquier generación previa. Se ha abolido la ley de las espinas y abrojos y del suelo maldito por el pecado a unos millones de privilegiados, eso sí, endeudando públicamente a todas las democracias hasta el punto de no poderse pagar esa misma deuda pública, luego es necesario recurrir a la durísima e inflexible regla de la equivalencia ricardiana, es necesario implantar un implacable estado socialista policial para obligar a la población a ser esclava fiscal y pagar cada vez más impuestos para que la mayoría de votantes, privilegiados con el sangriento bienestar del que disfruta, se pueda mantener. Es necesaria una Inteligencia Artificial implacable policial para vigilar cualquier movimiento económico y obligar a todos a ser esclavos del Estado socialista que se construyó a partir de finales del s. XIX y que vino a rendir incluso a sus pies a papas como León XIII con su socialista Rerum Novarum, que quiso evitar el socialismo, con socialismo obrero «cristiano», es decir, que como Kerenski obispal, abrió las puertas del infierno que no se quiso cerrar desoyendo el mensaje de Fátima. De no tener controlado el dinero de la población minuciosamente quebrarán estados, quebrarán pensiones, quebrarán negocios por millones, vendrá la ruina generalizada de las economías, el fin del imperio democrático como acaeció con Roma imperial e idolátrica. Y como la gente prefiere esclavitud cómoda a libertad de hijos de Dios, no hay que buscar la esperanza en propuestas terrenales, hay que recurrir a Dios con la oración pidiéndole que nos salve.
Es necesario que todo ello suceda y vuelva la barbarie germana católica fiel a Cristo a implantar la Cristiandad, la pureza y la nobleza como guías de vida frente al negocio judío, pagano y al ateo materialismo, humillando a todos los soberbios que hasta ahora han reído y que deben pasar la eternidad llorando.

Hakenkreuz

«la desidia para salir de casa es casi irresistible»

Al margen de que a 40º no es muy apetecible trabajar subido en un andamio (se lo digo porque yo lo hice varios años) a pesar de regarse uno con una manguera cada poco o meter medio cuerpo en un bidón de agua, en efecto, la calle da asco: excrementos y orines de perros por doquier totalmente impunes por parte de los ayuntamientos. Basuras fuera de los contenedores, malos olores, suciedad, botellas, latas, plásticos, etc. Esto ya no es España, se parece a África cada vez más.
Y de la estética, para qué hablar. Hasta los años setenta del siglo pasado, es decir, hasta que España fue católica a todos los efectos, con el Caudillo, uno se paseaba por la Gran Vía de Madrid y veía una estética en la gente que dejaba impresión de ser una ciudad señorial. La calle limpísima, los modales educados por doquier, el buen humor igual, el semblante alegre era generalizado y la normalidad era absoluta. Hasta los obreros dejaban el mono y se ponían de traje y corbata para pasear por las calles. Y la delincuencia era algo muy excepcional y el ruido perfectamente soportable. Apenas había pobres pidiendo en la calle, pues había muchas más oportunidades de ganarse la vida honradamente. Además, las drogas eran algo desconocido, salvo en los círculos privados de los demócratas que después trajeron a la puta democracia a España por su conveniencia asquerosa y demoníaca. Y las mujeres vestían muy bien, mucho mejor que ahora, mucho más decentes y discretas. La elegancia y la discreción eran la norma. Hoy, vestir como entonces, es ir llamando la atención y generando envidia y odio. Eran otros tiempos, la gente iba a misa por devoción. Y eso se nota muchísimo en toda la sociedad. la gente era normal, eran criaturas de Dios con todas las de la ley.
En la actualidad, uno se cruza con una jauría incontable de ególatras, narcisos, sedientos de atraer miradas, sedientos de llamar la atención, afeminados, homosexuales, besándose incluso en plena calle donde hay críos, lesbianas de la manita sin aspecto de camioneras, travestis, rockeros guarros peludos, futboleros con camisetas de sus equipos, hippies, perroflautas, biciflautas de apártate que la acera es mía, amanerados, vamos, de todo menos de lo normal. Y encima no se les puede decir nada, se auto valoran como si fueran «dioses» y al que les diga algo le tilda de fascista y homófobo, incluso si se les invita a no ofender más a Dios en sus vidas. Y, por supuesto, la policía les protege, como toda la puta democracia y sus pervertidas leyes, todo lo contrario que a los católicos de verdad.
Va uno en el autobús o el metro y solo ve a gente mirando el móvil (¡cómo será en su casa, con su familia, si la tienen!). Anómalo no, lo siguiente. Así no es de extrañar que ya no se sepa responder en público a la pregunta «¿Qué es una mujer?».
La estética es degenerada, descuidada, negligente y llamativa total: en efecto, tatuajes, piercings, pelos pintados de varios colores, modas de vestir anómalas de todo punto (mujeres de «pelo en pecho» con escotes hasta el pezón, pantalones caídos a lo cantinflas, pantalones rotos por todos lados, mujeres en mallas provocativas, mujeres con pantalón cortito ajustado dejando media nalga fuera (la moda culo al aire tan actual), la moda chancletas y piscinera (ya no se guarda respeto ni en las iglesias. Se va a ver a Dios como se va a la piscina. Eso sí, si llaman para un puesto directivo, traje y corbata. Y luego dicen que aman a Dios…), por no hablar de la pornomoda de salir sin camisa a correr para llamar la atención y satisfacer la vanidad propia o con las tetas al aire en las playas y piscinas sin que nadie les diga nada porque la ley ampara la medio pornografía y se ponen hechos unas fieras si les pides respeto para que tus hijos no vean el porno espectáculo, pues las playas son de todos, como las piscinas vecinales o públicas o los ríos, y no solo de los pervertidos y narcisistas que quieren ser el centro de atención. Nada, que de aquí a poco, el pudor será cosa de raritos. Tócate los coj***s, como se decía en la mili. De aquí a poco, el nudismo ya no será cosa de playas, sino de calles y de todo espacio público.
Lo del cine, superviviente gracias a multi millonarias subvenciones, que no por espectadores, así como el teatro actual (una basura sin paliativos), la telebasura (ahora incluso se paga por la mierda en pantalla. No se puede estar más loco. El mejor lugar para el televisor es el punto limpio más cercano. Eso es lo sano), la radiobasura (con medios comprados todos con dinero robado de impuestos) y el 99% de internet, especialmente las llamadas «redes sociales», es un vómito.
El cine es un invento fuente de pederastia y sodomía ya conocido por todo el mundo. De ahí ha partido la propaganda del infierno y sigue partiendo, solo que ahora multi subvencionada. Su influencia ha sido tan letal que pocas almas han podido escapar a su influjo, incluso entre las de la Iglesia Católica, que ahora hace cine alternativo tipo Pasión del converso Mel Gibson con poca audiencia, por desgracia.

«Irse al campo sería una posibilidad de escapar de esta Babilonia infecta;»

Pues no. Eso de vivir de unas tierras explotadas al estilo de la economía doméstica de minifundio como hacían nuestros padres, abuelos y antepasados, tampoco es solución, por desgracia. El estado policial socialista llega incluso al campo, como en la URSS los koljoses. Ya no somos pocos los que hemos pensado en ello y lo hemos intentado. De hecho, ahora te hacen la vida imposible con tanta reglamentación medioambiental (que no sirve de nada para prevenir los incendios forestales o las gotas frías de Valencia por no limpiar bosques y cauces) y con tanto control socialista fiscal si quieres vender los excedentes de tu huerta en cualquier mercadillo público, no digamos ya a un distribuidor de grandes superficies. Y, claro está, la luz de tu casa, la ropa y calzado y los bienes necesarios para vivir solo los puedes adquirir si vendes tu excedente agrícola (cereales, maíz, patatas, remolacha, frutas, etc.) y ganadero (leche, huevos, algún ternero, pollos, productos de matanza, cordero, etc.) con libertad, como toda la vida del Señor se hizo sin problema alguno. Y no te dejan venderlo aunque sean los productos más sanos y naturales de todo el mercado de los que uno mismo se alimenta en presencia del cliente, sino porque te exigen darte de alta en IAE para sostener el socialismo actual (la puta democracia de Babilonia), hacer liquidación trimestral de IVA (obligarte a robar a otros y recuperar así lo que a ti te roban, así es el puto socialismo), pasar controles sanitarios a establecer por la CCAA (es decir, que como seas enemigo político no los pasas jamás), costosos controles veterinarios para tus animales, y tantos y tantos requerimientos que ahogan y desincentivan cualquier estilo alternativo de vida que no sea la esclavitud socialista apelotonada en ciudades cada vez más hacinadas, a la que todo el mundo se somete sin rechistar como ganado transportado en trenes manso y dócil hacia Siberia. Que es inaudito que ni siquiera se nos deje vivir como nuestros antepasados. Que Dios nos libre de todos ellos.

«la película “El Ángel Exterminador”

No. No hay que ir a la ficción de los judíos cineastas o los no judíos. La verdad está en Ap 19, el Jinete del caballo blanco y su ejército al que debemos unirnos incondicionalmente, Ese y no otro es el que nos puede liberar de esta Babilonia (prostituta como el votante en la democracia, que lleva la marca de la Bestia en su voto de su mano pecadora) y la Bestia en la que se sustenta por interés y a la que ha cedido su soberanía (¿China, antes Rusia?).

Ap 19, 19-21:
Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos, reunidos para entablar combate contra el jinete del caballo blanco y contra su ejército. Pero la Bestia fue capturada, y con ella el falso profeta -el que había realizado al servicio de la Bestia los signos con que seducía a los que habían aceptado la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen-. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo, y todas las aves se hartaron con sus carnes.

Esto es lo que hemos de esperar contemplar y a esa batalla hemos de congregarnos con el Rey de reyes contra todos sus enemigos, que son los nuestros. Esa es la batalla que anhelamos, por la que palpitan nuestros corazones, por la que sufrimos con paciencia con los santos hasta gritar con júbilo aquello de «¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de espíritus inmundos, en antro de toda clase de aves inmundas y detestables. Todas las naciones han bebido del vino de sus prostituciones; los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido cn su lujo desenfrenado». Entonces llorarán políticos y mercaderes su caída y nosotros jubilosos alabaremos al Señor triunfante.

2
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.