15/08/2026 06:14

Ser hooligan en el deporte sólo sirve para desahogar los instintos más básicos y si te pillan en delito decir que es a causa del gran amor que sientes por los colores de tu equipo. Eso cada vez sirve menos para ocultar la violencia gratuita, la falta de principios y la delincuencia latente de los que creen que ser hooligan es un paraguas para ser delincuente, que es lo que realmente son.

El hooliganismo no solo está presente en el deporte, sino que es cada vez más evidente en la política, siendo los hooligans más activos los de la izquierda que, aunque estén sus partidos gobernando, robando y prevaricando siempre salen en su defensa cargados de razones que no aguantan la más leve crítica – igual que ocurre en el deporte- y defendiendo el latrocinio, la prevaricación y el delito, porque los míos son mejores que los demás.

En esta semana coinciden dos eventos de los partidos que conforman el bipartidismo en España, por un lado, en el PSOE tienen un Comité Ejecutivo Nacional, donde se esperan depurar a todos los corruptos -menos a uno- y el mayor problema es encontrar algún miembro del partido de la confianza de Pedro Sánchez que no tenga algo que ocultar.

Parece tarea propia de titanes este empeño, ya que después de tantos años de “sanchismo” resulta imposible encontrar entre su gente de confianza alguna persona que esté limpio de corrupción, latrocinio, drogadicción, acoso sexual y cualquier otra de las características que definen al socialista próximo a Sánchez.

Por otro lado, el PP, tiene su Congreso Extraordinario, que podíamos llamar el congreso de las contradicciones, ya que por un lado tanto Rajoy, como Núñez Feijoo han dicho que lo bueno es la Grosse Koalition que en dos ocasiones se ha producido en Alemania donde se han unido socialistas con conservadores, según ellos por el bien de Alemania, según los alemanes para seguir mandando en un bipartidismo que ya sufrimos en España que se denominó el “turno pacífico” entre 1.881 y 1.923 en el que se turnaban en el gobierno el partido Liberal y el partido Conservador. Por tanto, el PP quiere una gran coalición o un turno pacífico con ese PSOE al que critican y llaman corrupto – seguramente con la boca pequeña- ya que si ellos tirasen de la manta igual caían ambos. Por otro lado, ese PP quiere encandilar a sus votantes poniendo a gente aguerrida al frente tanto del partido como en la portavocía de las Cortes, que aparenten estar más cerca del discurso de VOX y disimulen su verdadera intención de reinstaurar el “turno pacífico”.

Esta estrategia es acertada, salvo que sus votantes se den cuenta del engaño. ¿Cómo Feijoo se sienta a hablar con Abascal hace unas semanas, cambia su estructura de partido poniendo al frente a gente aguerrida, más próxima a las ideas de VOX, pero por otro lado ofrece la Grosse Koalition o el “turno pacífico” al PSOE?

¿En qué quedamos?, ¿el PP quiere echar del poder al PSOE para cambiar el rumbo de nuestro país y acabar con la corrupción y la política autodestructiva o simplemente quiere sustituirlo en un cambio pactado, tal como se hizo en España entre 1.881 y 1.923?

Pues parece que la estrategia es la segunda, ya que el PP ha dicho en boca de su presidente en repetidas ocasiones que no pactará con VOX y que desea un acuerdo con ese PSOE post-Sánchez , de manera que todos los cambios que propone VOX y que no han cambiado a lo largo de los años, que consiste en devolver la inmigración ilegal a sus países de origen, potenciar la economía y los recursos españoles, tener autosuficiencia energética, abandonar las políticas de la agenda 2030 y volver a ser la potencia económica, industrial y tecnológica que podemos ser si se ayuda a los españoles a conseguirlo, el PP no los va a asumir.

Por eso cuando se dice desde VOX que la única solución es votar a VOX, se refieren a eso, ya que votar al PP significa más de lo mismo, seguir con las mismas políticas con las autonomías, la inmigración , los lobbies, pero con la aparente mejor gestión económica y volver dentro de cuatro u ocho años al calvario socialista, tal como nuestros compatriotas de finales del siglo XIX y principios del XX pudieron vivir en sus carnes. Supone también mantener los privilegios de determinadas regiones de España sobre otras, supone no disminuir el mayor porcentaje de funcionarios por habitante de la Unión Europea, récord que ostenta España desde hace años, así como la mayor presión fiscal de la Unión y la mayor tolerancia con la inmigración ilegal y los chiringuitos de género, entre otros.

Por todo ello a los que lean este artículo y aún sigan siendo hooligans políticos les pido que lean lo que ocurrió en España en los años del turno pacífico y adonde nos llevó y tras esa lectura un minuto de reflexión, por el bien de todos.

Autor

Salvador Ruso Pacheco
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