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La historia no se repite, pero rima de forma macabra. Cuando escuchamos a Patxi López soltar con total desparpajo eso de Cuando llegue el momento nosotros también pediremos al que puede hacer que haga, es inevitable que a los analistas con memoria se nos enciendan todas las alarmas.
Es imposible no recordar aquel marzo de 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, a micrófono abierto y ¿creyendo que nadie le escuchaba?, le confesaba a Iñaki Gabilondo la hoja de ruta del manual de resistencia: «Nos conviene que haya tensión».
Tres años antes de la matanza del 11-M , Zapatero se veía escondidas con ETA. Las comunicaciones subterráneas trajeron el mal que padece España. La tensión siempre era buena para el maligno ocupante de La Moncloa que llegó en trenes de cercanías. Pero necesitaba aún más tensión cuando vio que no repetía legislatura.
Y la tensión, caprichos del destino o de las cloacas, llegó sanguinariamente. Traducida en la sangre del concejal socialista Isaías Carrasco, asesinado de forma casi improvisada, a tiro de escopeta —un ‘modus operandi’ tan inusual en las ejecuciones quirúrgicas de la banda que parecía responder a un mandato de urgencia y desespero—. Aquella tragedia inyectó la dosis de crispación y movilización exprés que terminó por inclinar la balanza electoral.
Cuando el sanchismo actual saca a pasear ese lenguaje críptico y mafioso de «pedir al que puede hacer», cabe preguntarse legítimamente de soslayo: ¿a qué resortes están dispuestos a apelar esta vez? ¿Dónde están dispuestos a acudir y qué precio están dispuestos a pagar para forzar la maquinaria institucional cuando el agua les llegue al cuello?
La política de la tensión perpetua siempre necesita un catalizador. El problema es que, cuando se juega a activar palancas en la sombra, las consecuencias las suele pagar la salud democrática de todo un país. Y estamos en la tesitura de que en el gobierno de España se ha enquistado la peor catadura moral colectiva de una manada de delincuentes que mantiene secuestrado a todo un Estado.
La alerta está en cada amenaza velada que se desliza, seguros de que tienen asida la sarten por el mango de la manipulación y la invasión de las instituciones. Pero tarde o temprano hasta Zapatero acaba juzgado y vivimos un punto de inflexión taxativo donde la criminalidad está tan en la superficie que se puede prever cualquier reacción. En realidad, lo que procede es que Pedro Sánchez esté detenido antes de las próximas Elecciones Generales. Y Víctor de Aldama está tan seguro como lo estuvo del procesamiento del referente moral de una miserable PSOE.
Atentos pues a las próximas jugadas fruto de la desesperación del criminal que se sabe atrapado.
Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
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Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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