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Ceuta no es un simple confín territorial ni una pieza menor en la cartografía de la soberanía nacional; es un bastión histórico de la Hispanidad cuya integridad se ve hoy amenazada por la capitulación de un régimen sumiso. Las imágenes que documentan la apertura de los accesos fronterizos por orden directa del teniente coronel Miguel Lobo, obedeciendo las directrices de la Delegación del Gobierno, suponen la escenificación palmaria de una claudicación moral y operativa dictada desde las más altas instancias del poder sanchista.
Cuando un mando uniformado consiente subordinar la defensa del perímetro de la Patria a las órdenes de un delegado del Gobierno alineado con la estrategia de La Moncloa, la cadena de mando se disuelve en una complicidad imperdonable. Abrir las puertas de la frontera amparándose en falaces pretextos no es un acto de prudencia técnica: es la ejecución sumisa de un mandato de permeabilidad forzada que vulnera el mandato constitucional de velar por la integridad de nuestras fronteras y la seguridad de los españoles.
La perversión de este episodio se agrava al constatar la fractura infligida a las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Mientras los agentes en primera línea y la Policía Nacional ejercían su deber de contener la presión en el límite fronterizo, la decisión de ceder paso libre retrata la naturaleza de una camarilla gobernante que utiliza las instituciones de la defensa como herramientas de sumisión ante pretensiones ajenas a los intereses de España.
¿Es el detestable gesto de un traidor que en cualquier momento de la Historia de España habría sido el paradigma de la repugnancia, de la entrega al enemigo, de la indignidad hasta la muerte ¿O un mando con responsabilidad radical que tuvo que decidir para evitar una valancha humana que podría haber aplastado a muchos de los invasores enviados por Marruecos?
Esta Historia que se sigue escribiendo guarda un registro riguroso de quienes mantuvieron la posición con honor y de quienes eligieron acatar la orden indigna. El sanchismo no solo ha pervertido los contrapesos del Estado y dinamitado el marco constitucional; ha extendido la mancha de su subordinación hasta la misma valla de la frontera sur, convirtiendo a delegados y mandos complacientes en instrumentos directos de una traición histórica. Pero quizá no sean tan culpables los que abrieron las puertas pensando en evitar una tragedia de dimensiones estratosféricas. La obediencia sumisa incurriendo en la traición contra la integridad territorial o una decisión extrema sobre el terreno con fines humanitarios. Esto será lo que tendrá que explicar Miguel Lobo ante la juez Tardón.
¿Son los propios ceutíes quienes terminan soportando en primera persona las devastadoras consecuencias de esta sumisión criminal, condenados a convivir con el miedo, la inseguridad y el colapso de sus servicios públicos por obra y gracia de quien decidió abrir las puertas a la desesperación o es comprensible la polémica solución que el teniente coronel coordinó contra el criterio de otros agentes? Someter a toda una población española a la incertidumbre y al quebranto de su paz social, únicamente por acatar con servilismo la consigna política de una Moncloa arrodillada, convierte la actuación de este traidor en un acto execrable que agrede directamente el derecho de los ciudadanos a vivir seguros en su propia tierra. Pero si Miguel Lobo actuó de buena fe con el objetivo de evitar una masacre por aplastamiento, se le estaría juzgando con severidad inmerecida. También se dice que no había peligro de aplastamientos…
Miguel Lobo, el traidor, abrió las puertas al enemigo y facilitó la violación de todas las fronteras de España a las órdenes de criminales. Esto podría deducirse a tenor de las imágenes que relatan el empeño pòr abrie las puertas a la invasión. ¿pero seríamos justos en la percepción?
No hay mayor desgarro para el uniforme que la claudicación de podría haber demostrado ser incapaz de vestirlo con el honor y la dignidad que exige la Patria. La historia dictaminará la actitud de quien, envuelto en el uniforme de un juramento de honor, actuó como miembro de la Guardia Civil para rendir la frontera al dictado del poder político, manchando la memoria de una institución centenaria que jamás se concibió para la servidumbre ni para la traición. ¿O no?
Frente al sometimiento dictado desde La Moncloa y ejecutado por dóciles alfiles del poder, la soberanía de la Patria no debería admitir matices ni componendas dado el daño brutal que ocasionó la decisión de facilitar la entrada al enemigo migratorio que usó Marruecos. Porque Ceuta exige la inmediata depuración de responsabilidades y la reafirmación de un principio axial innegociable: el honor militar y la dignidad de la Nación ni se negocian, ni se rinden, ni se entregan.
Habrá que escuchar a quien dio la orden de abrir las puertas, quizá por motivos puramente humanitarios en una situación límite.O no.
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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