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Otra muestra de la vocación totalitaria del «Club de Roma» es su afán por entrometerse en todos y cada uno de los aspectos de las vidas de los ciudadanos, decidiendo por ellos, incluso, lo que deben pensar. Algo que constatamos en la indisimulada pretensión de «orientar» las conciencias: «¿Cuáles son los primeros e inmediatos pasos que podrían darse –fuera sobre una base social o una individual– capaces de crear una atmósfera al abrigo de la cual pudieran realizarse intentos serios de desarrollar un plan maestro dirigido al logro de un crecimiento orgánico?»[1] –se preguntan los autores de «La Humanidad en la Encrucijada», declarando su intención de crear un estado de opinión favorable al «control» del crecimiento demográfico.

Pero es que este planteamiento se repite en pasajes como el siguiente: «En lo que se refiere a las actitudes individuales […] a esa nueva ética global […] ha de desarrollarse una conciencia mundial […] El hecho de que la unidad básica de cooperación –y, por tanto, de supervivencia– humana se está[2] desplazando desde un nivel nacional a un nivel mundial, debe llegar a formar parte de la conciencia de todo individuo […] Los cambios que venimos recomendando en las actitudes, tanto sociales como individuales, exigen un nuevo tipo de educación»[3]. Despejando cualquier duda sobre la ambición, carácter y propósitos de quien así escribe y, sobre todo, de quien le paga y divulga.

Y dicho esto, ¿acaso la Educación no es ya una gran plataforma de domesticación, embrutecimiento y adoctrinamiento en la conciencia  «políticamente correcta» dictada por el globalismo? [4] ¿Acaso el llamado «cambio climático» no está presente desde hace años en los currículos académicos de Primaria y Secundaria? ¡Si basta abrir cualquier libro de cualquier editorial de cualquier asignatura –no digamos ya Ciencias Naturales o Historia– para ver el peso que tienen los «Objetivos de Desarrollo Sostenible» de la «Agenda 2030» en un sinnúmero de contenidos evaluables![5]

Por otra parte, un sistema dispuesto a regular cada parcela de nuestra vida también se mete en lo que debemos comer y lo que no. E igualmente, a este respecto, advertimos que lo que hoy ya es una realidad fue sugerido hace cincuenta años en los dichosos informes del «Club de Roma»: «Sería necesario cambiar de forma bastante drástica los estilos de vida y las pautas de consumo de alimentos en las naciones industrializadas. Habríamos de abandonar los hábitos de comida vigentes en la actualidad…»[6]

Justificando, así mismo, futuras restricciones materiales y de libertad como un castigo justo y necesario, merecido por nuestros pecados. ¿O qué debemos pensar cuando leemos: «El mundo industrial deberá pagar por su actitud anterior, y no sólo en términos de precios altos por el petróleo»[7]? Tal cual y sin matices, pues el párrafo termina con un punto final.

Exactamente el mismo enfoque que «ilumina» este otro párrafo con tintes profético-apocalípticos: «¿Existe alguna posibilidad de que (el ser humano) afloje la presión a que tiene sometidos a los ecosistemas o, por el contrario, seguirá infligiendo por todo el mundo daños irreparables a la Naturaleza? Si tal es el caso, ésta se vengará de él inexorable y despiadadamente»[8].

En definitiva, indicaciones y amenazas que no podemos dejar de relacionar con las campañas internacionales contra el consumo de carne –véase, por ejemplo, la de los lunes sin carne o Meat Free Mondays[9]– o las impulsadas en favor del consumo de insectos[10] y la producción de carne sintética[11]; previas a la ofensiva contra ganaderos y pescadores en el marco de un programa dirigido al desmantelamiento del sector primario nacional. O, dicho de otro modo, angustia climática como premisa y coartada para el decrecimiento económico y el control social.

Además, es muy interesante observar cómo el repertorio de amenazas sobre el que se asienta la tiranía mundialista ha venido renovándose constantemente a fin de conservar su efectividad, sin consecuencias para quienes las inventan y arrojan sobre nosotros. Algunas de las planteadas en el «Segundo Informe del Club de Roma» nos resultarán familiares: «Un incremento de la cantidad de partículas materiales en suspensión en la atmósfera como consecuencia de las actividades agrícolas e industriales humanas podría tener como resultado un descenso de la temperatura. Esta segunda tendencia es la que, desde 1945, parece haber prevalecido. (Sí, hace una generación el coco era el enfriamiento por los gases de efecto invernadero) […] Por otra parte, un aumento de la temperatura implica la posibilidad de que los hielos del Océano Glacial Ártico se derritan, proceso irreversible cuyas consecuencias serían tremendas: se trata, sin duda, de un proceso lento, pero que puede acelerarse considerablemente por causa de las actuaciones del hombre»[12]. Vamos, que si la Tierra se enfría es por nuestra culpa, y, si se calienta, también.

¿Y qué decir acerca de esa otra gran espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas: el agotamiento de recursos? Pues que no será por falta de pronósticos. Por un lado, leemos que «con un ritmo global de crecimiento del consumo de un 5%, la duración de las reservas de este combustible fósil sería únicamente de veintiún años». Pero si contamos desde 1974, el petróleo se habría agotado en 1995. De modo que, por si acaso, tan sólo unas páginas más tarde, se aventuraba otro plazo: «Aceptando las estimaciones más optimistas respecto a las reservas petrolíferas susceptibles de explotación (incluidas las arenas alquitranadas y las pizarras bituminosas) […] los incesantes aumentos en el consumo de petróleo llevarían a su agotamiento hacia el año 2030»[13]. Con el tiempo, ha demostrado ser también un pronóstico falso, pero lo cierto es que preocupó en su momento a muchos ciudadanos. Como los terribles augurios del demócrata Al Gore en el pseudo-documental «An inconvenient Truth» (Una verdad incómoda, Davis Guggenheim, 2006), que tampoco se cumplieron[14], pero contribuyeron a afianzar la psicosis climática. De hecho, este largometraje se proyectó en infinidad de escuelas e institutos estadounidenses para concienciar a las nuevas generaciones y el falso profeta recibió ¡el Premio Nobel de la Paz! en 2007 «en reconocimiento a su lucha contra el calentamiento global y a sus esfuerzos en la concienciación y difusión de información sobre el desafío climático».

«Naturalmente», después de lo apuntado, tampoco cabe extrañarse de que haya muchas personas que piensen que los cambios a los que asisten en la época que les ha tocado vivir son producto de la evolución natural de la sociedad. Acogotados por el palo de la amenaza climática y animados con la zanahoria de creer que son importantes y que de su compromiso depende la salvación del planeta. Son los tontos útiles del Globalismo, preocupados por su mala conciencia; todos ellos, ignorantes de su propia historia, ciegos e insensibles ante la destrucción de su país y la ruina de sus compatriotas. Insensatos incapaces de ver que sin esa comunidad histórica que les han enseñado a despreciar, llamada Nación, ningún Derecho les ampara y su horizonte y el de quienes les sucedan sólo puede ser la esclavitud.

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

[1] Op. Cit., Epílogo, p.173.

[2] El trastrueque del modo subjuntivo “esté” por el indicativo “está” puede deberse a un error del traductor, o bien, ser intencionado, confundiendo el ámbito de lo posible (de lo que se duda o se desea que suceda) con el de lo real. Habrá quien considere infundada tal suspicacia, pero si lo menciono es porque este tipo de añagazas son habituales entre los activistas del “uso performativo del lenguaje”, para quienes las palabras, la gramática y la sintaxis son armas para la “transformación social”.

[3] Id., pp. 176-78.

A este respecto, resulta muy interesante un artículo publicado por la UNESCO en 1976, titulado  “Towards a new international economic and social order; origins and evolution of the concept”. International social science journal, UNESCO, Vol, XXVIII, nº 4, París, 1976. Enlace al documento en inglés: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000262145

[4] Aunque es duro de aguantar hasta el final, el siguiente vídeo muestra de forma muy elocuente lo que es el fanatismo climático y a qué se dedica un sistema educativo dominado por activistas que se dicen portavoces de la “comunidad educativa”: https://www.youtube.com/watch?v=ssJp_PuQV-g (Escuelas Naturales por el Cambio SEOBirdLife, 23 de septiembre de 2021).

En el mismo sentido, es significativo también este vídeo de la colombiana Fundación Barco: https://www.youtube.com/watch?v=gVyZdSPPXBg

O, entre otros, los divulgados por el Ministerio de Medio Ambiente de Chile protagonizados por el “robot Climático”: https://www.youtube.com/watch?v=cEZlxeTuxX0

[5] Tema tratado anteriormente en este medio:

https://ntvespana.com/27/11/2023/la-religion-del-odio-por-filipides/ https://ntvespana.com/07/12/2023/fondos-europeos-para-el-adoctrinamiento-porfilipides/

https://ntvespana.com/17/12/2023/fondos-europeos-para-el-adoctrinamiento-segundaparte-

por-filipides/

https://ntvespana.com/26/12/2023/fondos-europeos-para-el-adoctrinamiento-y-terceraparte-

por-filipides/

[6] Op. Cit., pp. 199-200.

[7] Id., Capítulo 7, “Lucha a muerte por unos recursos escasos”, p. 103.

[8] Id., Notas adicionales, p. 209.

[9] Sobre el particular puede leerse la noticia publicada por El Mundo el 25 de septiembre de 2020: https://www.elmundo.es/madrid/2020/09/23/5f6b7d98fdddff7a1f8b4634.html

Campaña de largo recorrido de la que encontramos rastro, por ejemplo, en la página web del colegio bilingüe Khalil Gibran, el 29 de marzo de 2019: https://colegiokhalilgibran.es/2019/03/29/colegio-con-lunes-sin-carne/

Y años antes, en una iniciativa de Compromís del 20 de diciembre de 2017: https://www.restauracioncolectiva.com/n/compromis-propone-que-los-comedores-escolares-valencianos-se-sumen-a-los-lunes-sin-carne

Pero que se remonta, en realidad, a 2003, promovida por el publicista Sid Lerner en colaboración con el Johns Hopkins Center for a Livable Future: https://dietsana.com/es/campana-lunes-sin-carne/

Otro factor relevante en la mencionada campaña globalista contra el consumo de carne es la financiación con dinero público de chiringuitos animalistas y la amplia divulgación mediática de sus actos de boicot. Lo que certifica, sin ninguna duda, que dichos hitos del “compromiso social” son generados e impulsados desde el Poder.

[10] No está de más conocer el papel del “Ministerio de derechos sociales, consumo y Agenda 2030” en la promoción del cultivo y consumo de insectos con fines alimentarios, dentro de un plan para la progresiva sustitución de la carne y el pescado:Los estudios científicos indican que los insectos son una fuente de nutrientes muy saludable con alto contenido de grasa, proteínas, vitaminas, fibra y minerales. Por lo tanto, son una fuente alternativa de proteínas que facilita el cambio hacia dietas saludables y más sostenibles con el medioambiente”. Publicado el el 30 de enero de 2023: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/noticias_y_actualizaciones/noticias/2023/insectos.htm

[11] Es interesante ver quiénes están detrás de ciertas corrientes o modas que la mayoría considera casuales o espontáneas. Al respecto, conviene conocer el libro How to Avoid a Climate Disaster (2021), escrito por el magnate globalista Bill Gates.

Véase también esta noticia del 9 de diciembre de 2024: https://www.agronegocios.co/agricultura/la-carne-sintetica-que-propone-bill-gates-como-reemplazo-a-la-ganaderia-extensiva-4017078

[12] Id., Epílogo, p. 179.

[13] Id., Notas adicionales, p. 213.

[14] Vaticinó la desaparición de las nieves del Kilimanjaro en una década y la subida drástica del nivel del mar (hasta 6 metros) por el deshielo del casquete polar y los glaciares. Ni más ni menos. Esta película de propaganda bajo formato de documental se sumó a otras producciones como The day after tomorrow (2004), 2012 (2009), Geostorm (2017) o Interstellar (2014), que ayudaron a asentar en el público la creencia en un calentamiento global antropogénico y el terror al “Cambio climático”.

Autor

Filipides
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