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El Padre Jorge Carrasco Jaramillo es el exorcista de la diócesis de Cuzco. En esta entrevista hablamos con él sobre su experiencia en este ministerio. Le pueden seguir en su canal, «Padre Jorge Carrasco», donde realiza reflexiones diarias. Mucha gente acude a su Messenger, donde siempre está dispuesto a orientarlos hacia el camino correcto y, sobre todo, hacia una vida espiritual profunda.
¿Qué supuso para usted ser designado como exorcista en la diócesis de Cuzco?
Para mí, ejercer como exorcista durante 15 años en la arquidiócesis de Cuzco significa el querer de Dios. Lo vi como la voluntad divina, aunque fue algo difícil porque al principio sabía muy poco sobre este ministerio. Todo partió de un caso que tuve en la parroquia; me dieron la licencia para poder exorcizar y, después, el obispo determinó que varios sacerdotes nos encargáramos de dicho ministerio. No sabía casi nada, solo lo que había leído en los libros del Padre Amorth. Lo asumí con sobrenaturalidad, pero también con cierto temor e incluso con escepticismo, porque en ese momento no sabía a quién acudir para que me pudiera orientar, ayudar o acompañar.
¿Por qué este ministerio debe ser muy importante en la Iglesia?
De por sí, es un ministerio fundamental para la Iglesia. Nos lo recuerda el Canon 1172 del Código de Derecho Canónico, nos lo enseña el Catecismo de la Iglesia Católica y lo muestran las Prenotandas de la introducción del nuevo ritual de exorcismos de San Juan Pablo II. Lamentablemente, en alguna época pasada decayó un poco, pero Dios se vale de lo malo para sacar bienes, como dice la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. Actualmente se están abriendo muchas puertas a la acción extraordinaria del maligno, lo que provoca que muchas personas se vean afectadas por el demonio. Por eso está aumentando el nombramiento de sacerdotes exorcistas.
¿Cómo compagina esta labor con sus otras obligaciones pastorales?
Soy párroco de una comunidad de alrededor de 60.000 almas y también capellán de hospital. Paso toda la mañana atendiendo a enfermos en un centro de más de 600 camas. Dedico dos días a la semana a realizar el discernimiento de los posibles casos de exorcismo. Si se comprueba con certeza moral que existe una acción extraordinaria real, procedo a exorcizar. Hay veces que tengo que dedicarle más tardes, pero las mañanas son exclusivas para el hospital. Siempre que acuden a mí, procuro estar disponible.
¿Por qué es clave la vida de oración, penitencia y fidelidad a Dios?
Uno de los requisitos reflejados en el canon 1172 es la integridad de vida; otro es la piedad. Es muy importante que el sacerdote exorcista sea piadoso, penitente y un hombre que busque la santidad. Además, la prudencia es clave, tanto la natural como la sobrenatural, así como tener conocimientos no solo teológicos, sino también de psicología. Estar bien preparado es fundamental porque se lucha directamente contra la acción del maligno y, por lo tanto, hay que estar muy unido a Dios. Hace falta una vida de gracia, confesión frecuente, vida eucarística y ser muy devoto de la Santísima Virgen. Es necesario tener espíritu de sacrificio por la naturaleza de la batalla directa que se libra.
¿Se dan muchos casos en Cuzco actualmente, no solo de posesión, sino de obsesión e infestación?
En Cuzco se dan casos como en cualquier otro lugar, aunque no son excesivos. Pero sí, hay casos de posesión diabólica. He tenido y tengo bajo mi cuidado situaciones de vejación diabólica en la parte corpórea, obsesión e infestación. Se requiere de mucho discernimiento y de acompañar a las personas. Muchas de ellas presentan trastornos mentales y es una oportunidad idónea para evangelizarlas. Esto no ocurre solo en Cuzco, sino en todo el Perú. Soy miembro de la Asociación Internacional de Exorcistas y, desde hace algunos años, ejerzo como representante del Perú, acompañando también a exorcistas de otras regiones
¿Suele ser complicado el discernimiento?
Respecto al discernimiento, existen pautas a la luz de la tradición exorcística que nacen del coloquio, la observación y la oración. Sin duda, hay casos más difíciles que otros. En algunas ocasiones se recurre al exorcismo de discernimiento, siempre bajo una línea de absoluta fidelidad a la Iglesia. No es necesario tener dones especiales (gracias gratis datas) para realizar el discernimiento; la razón, iluminada por la fe, busca la certeza moral de que existe una acción extraordinaria.
¿En Perú, por lo general, la gente suele creer en la existencia del demonio?
En el Perú sí se cree en la existencia del demonio, aunque también hay que purificar mucho esa creencia. Existen elementos de nuestras culturas originarias que desvirtúan la acción del maligno a la luz de la fe. Además, mucha gente, ante una posible acción demoníaca, acude a brujos o hechiceros. Por eso es vital la formación en estos temas, comenzando por los propios sacerdotes en los seminarios. Así podremos instruir bien a los fieles y enseñarles que el demonio existe, cuál es su naturaleza bajo la revelación divina, cómo obra en su acción ordinaria y extraordinaria, y cuáles son los medios de lucha. Estando bien formados, a nadie se le ocurriría acudir a ocultistas.
¿Qué se siente al liberar a las almas de la influencia de Satanás?
Son muchos años en esto. Siento una gran responsabilidad, pero no temor. Me motiva a esforzarme en llevar mi vida espiritual con rigor, porque me pongo cara a cara contra el demonio. Es una gran responsabilidad ayudar a las almas, ante todo, a encontrarse con Cristo, porque el protagonista es Cristo Jesús. Nuestro deber es ayudarlas a ser liberadas, pero también es una ocasión preciosa para evangelizarlas.
¿Cuáles son los casos que le han impactado más?
Creo que lo más importante es ver cómo Dios permite la acción extraordinaria para sacar bienes mayores, como lo son las conversiones profundas. Muchas almas están metidas en la magia andina o en la Nueva Era; buscan sucedáneos porque carecen de un encuentro personal con Dios y terminan abriendo puertas al mal. Dios transforma los corazones y muchos, al ser liberados, se acercan a Él. También Dios puede permitir que, sin abrirle las puertas, el demonio nos moleste, como hemos visto en la vida de los santos, para que busquen la santidad y vivan una vida de expiación.
Esto es lo que más me impacta, más que los hechos extraordinarios que se puedan dar en el proceso del exorcismo. Esto no es como una película de Hollywood. Se dan algunos hechos espectaculares, pero eso no es lo que hay que resaltar, sino el bien de las almas.
Si alguno de ustedes cree sufrir la acción del maligno, busque primero la conversión de corazón, acérquese al Señor mediante la oración, los sacramentos y la devoción a la Virgen. Busquen a un sacerdote fervoroso que los derive al exorcista de la diócesis. Si no hubiera un exorcista nombrado, se puede solicitar que se designe a un sacerdote para encargarse de este ministerio en todas las jurisdicciones, tal como lo pide el propio Papa.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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