15/08/2026 08:48

Decía mi abuela, que era mitad andaluza y mitad inglesa, que ella no pisaba el Real porque a la Feria no se va a aprender, sino a saber. Y tenía razón.

Para saber estar en Sevilla en general y en la Feria en particular ocurre lo mismo que para llevar el frac: que son necesarias, como poco, siete generaciones con costumbre de vestirlo, porque sin ese requisito se ve que el frac es alquilado, y capaz es quien lo lleva de quitarse la levita para cenar más cómodo y dejarla colgada en el respaldo de la silla .
Un colmo de la ordinariez semejante se puede observar todos los días en la Feria. La están convirtiendo en un pasacalles de aprendizas de flamenca con una flor tamaño alcachofa incrustada en el cogote, como si la tuvieran para emitir señal Wifi. Y de influencers de sabe Dios dónde que tienen la desfachatez de venir a contarnos cómo hay que vestirse, qué llevar en un bolso espantoso de lunares, y cómo sujetarse la peineta «con gracia». ¿Qué gracia, miarma? Aquí de toda la vida hemos tenido claro «qué errores no cometer con nuestro traje de flamenca». Y nos vienes a contar cómo pisar el Real pareciendo un maniquí que se ha escapado de un escaparate.
Esta gente que alecciona sin saber son como figurantes que no bailan, no escuchan y no entienden. Pero graban, fotografían y explican. Sobre todo, explican. A los sevillanos. Tócate las narices, Carmen Mari.
Aquí sabemos bailar sin necesidad de ser bailaoras ni modelos de pasarela porque lo llevamos en la sangre, y los hombres visten con su chaqueta cruzada como es menester porque el sombrero, y el traje corto, sólo se lleva cuando se viene a caballo. No tenemos ese ansia de hacerse selfies delante de casa caseta como esta panda de catetos que llega a la Feria con los ojos como platos, las flores a lo Frida Kahlo y los vestidos comprados por internet. La Feria no es un escenario: es una manifestación del arte que llevamos dentro los sevillanos. El traje de flamenca no es un disfraz: para lucirlo hay que asumir un código, una forma de estar y de moverse que no se aprende en un tutorial.
Con esto de los selfies me viene a la memoria que mi abuela, además de medio inglesa, era cuñada de Luis Arenas Ladislao, uno de los fotógrafos más destacados en la Sevilla del siglo XX, reconocido por su capacidad de capturar con su cámara la esencia de la ciudad y de sus gentes, desde doña María de Borbón a la duquesa de Alba, pasando por Manolo Vázquez, Antonio Ordóñez, Orson Wells y Ava Gardner. El tío Luis –Ladis para muchos- supo retratar la Feria sin artificios, sin pretensiones de tendencia y sin necesidad de tanto adorno: bastaba con que el alma estuviera bien encuadrada.
Sevilla siempre ha sido señora y anfitriona, pero ahora apenas quedamos sevillanos entre tanto visitante y tanto postureo. Y lo más curioso es que Ayuntamiento y Junta todavía insisten en seguir promocionándola a pesar de que ya no quepamos ni en el albero. Estamos siendo expulsados poco a poco, como si fuéramos los que molestan en una fiesta que es nuestra. Y no es que rechacemos al visitante: es que reclamamos un poco de decoro. Si uno no sabe vestirse, al menos que no presuma de enseñar, y si viene a disfrutar que lo haga con silencio y con respeto. El buen gusto nunca fue ruidoso.
La Feria no es un festival de moda ni de turismo. Aquí tenemos nuestros códigos y nuestras formas, las sevillanas maneras que sólo nosotros comprendemos. Y sobre todo tenemos lo que muchos han perdido entre pantallas, hashtags y tutoriales: sentido común, y vergüenza.
La verdadera esencia de Sevilla es saber estar, como decía mi abuela. Y si no se sabe, no ir. Estas cosas ya no se aprenden en la vida, figúrense ustedes si se van a enseñar en TikTok. No se puede aprender sin haber pisado el albero de verdad como hacía Luis Arenas Ladislao: con respeto, con arte, y con alma.

Autor

Yolanda Cabezuelo Arenas
Yolanda Cabezuelo Arenas
De su madre, Laura Arenas Green, perteneciente a una familia aristócrata y aficionada a las Artes, hereda el de verbalizar y hacer visible la realidad.

Hay que recordar que es sobrina de Luis Arenas Ladislao, conocido fotógrafo cuyo legado diera a la belleza de Sevilla proyección internacional, incluso la Sevilla secreta de la más estricta clausura en e Sevilla oculta, Sevilla eterna y Semana Santa en Sevilla.

Su tatarabuelo, Isauro López-Ochoa y Lasso de la Vega, fue un periodista perseguido por sus ideas liberales; fundador de la revista El Avisador, que contaba con la colaboración de Javier Lasso de la Vega, José Gestoso, Luis Montoto, Antonio Machado y José de Velilla, entre otros.
El ambiente familiar propició el trato desde niña con personajes destacados de las Artes, recibiendo una formación esmerada en el estudio de la Historia, Literatura, Música y Pintura, faceta que perfeccionó en la escuela de Artes Aplicadas y oficios artísticos de Sevilla.
También fue alumna de José María de Mena en la escuela de Arte dramático, llegando a interpretar y dirigir obras como Cinco horas con Mario, La vida es sueño, Don Juan Tenorio y La casa de Bernarda Alba.

Su primera novela, “La Cala de San Antonio” refleja su particular visión de la vida en todas sus facetas: el dolor, el sufrimiento, la alegría y la magia de estar vivo, porque la principal temática de sus escritos ligeros se centra en el comportamiento humano.
Para estudiarlo no ha dudado en introducirse en distintos ambientes sociales, incluso marginales. Aunque reconoce que “habría podido evitar conocer a algunas personas, he aprendido la importancia de los valores viendo las consecuencias que sufren quienes viven sin ellos”.
Suscríbete
Avisáme de
guest
1 comentario
Anterior
Reciente Más votado
Pelayo

Pues tiene Vd. toda la razón pero tristemente no solo pasa en la feria de Sevilla sino en otros muchos actos tanto oficiales, como no, (veanse galas de cine, entregas de premios, etc…) ¡Cada vez más horteras!

1
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.