
El pasado miércoles 26 de febrero de 2025, casi todos los periodistas acreditados en el Congreso protagonizaron un acto de fuerza, intimidatorio e ilegal en las escaleras exteriores del Parlamento, en la Carrera de los Jerónimos. El objetivo, señalar al periodista Vito Quiles y lanzar un aviso a navegantes dirigido a los medios que, de una u otra forma, se resisten al “pensamiento único” y al “cordón sanitario” que lo sostiene. Uniformados con la consigna “Señalar no es periodismo”, los lacayos juntaletras de los partidos del Sistema se unían para condenar la imperdonable heterodoxia de un colega que, pese al hostigamiento que viene sufriendo desde hace años (trabas, desplantes y hasta agresiones) por intentar hacer su trabajo, se empeña en seguir haciéndolo. Un trabajo que consiste –¡vaya escándalo!– en formular preguntas incómodas a los políticos y que, según parece, nadie más en la profesión es capaz de hacer.
Ahora bien, ¿ cómo explicar esta locura? Pues, sencillamente, porque los medios y periodistas sirven a quien les paga. Y la realidad es tan obscena que incluso las víctimas de la LOGSE, la LOE y la LOMLOE saben que la inmensa mayoría de los periodistas sirve a sus amos políticos; que la publicidad institucional con que se sostiene a esos medios se paga con nuestros impuestos; y que en España “democracia” y “libertad” son palabras vacías1.
La iniciativa titulada “Señalar no es periodismo”, presuntamente en contra del “señalamiento de periodistas”, hizo justamente eso: señalar a un periodista. Pero “lo mejor” de este intento por estigmatizar y amordazar al citado corresponsal parlamentario es la razón que la motivó; que no es otra que el citado periodista denunciase su propia censura en el mismo Congreso por parte de una “compañera”, la periodista de La Sexta Irene Rupérez. ¡Y es que hay constancia grabada del hecho! Vito Quiles entrevistaba al ministro de Memoria Socialista Forzosa, Ángel Víctor Torres, en el pasillo del Congreso –en el limitado espacio donde se permite a los periodistas abordar a los parlamentarios–… cuando, interponiéndose en el camino de la cámara, Irene Rupérez intentó que no se grabase la entrevista. “No grabes, no grabes”, le dijo al operario de la cámara, logrando que éste se girase y dejase de seguir la entrevista2.
Y habrá quien piense que, acaso, la tal Irene Rupérez buscaba ascender por la vía rápida siguiendo el ejemplo de otros compañeros que han prosperado mucho mostrándose especialmente sectarios y serviles con el Partido; véase Àngels Barceló, Lorenzo Milá, Iñaki Gabilondo, Jesús Cintora, Xabier Fortes, Jordi Évole, Silvia Intxaurrondo, Gonzalo Miró, David Broncano, etcétera. Aunque nos tememos que el intento por silenciar a un periodista “enemigo” y proteger a un político “amigo” tan sólo responde a una pulsión totalitaria íntimamente arraigada merced a décadas de adoctrinamiento e impunidad… y que, en ese aspecto, Irene es una representante cualificada del periodismo español; ese periodismo uniforme, iletrado, fanático y palmero al servicio del Partido, o bien, infinitamente cobarde, rastrero y sumiso.
A todo esto, no está demás añadir que esos periodistas portadores de la pancarta con el eslogan “Señalar no es periodismo” son los mismos que eligieron a Mertxe Aizpurúa como “parlamentaria del año”3, una persona que cuando trabajaba en los periódicos filoterroristas Gara y Egin señalaba objetivos a ETA para que los asesinara, justificaba los asesinatos o se mofaba de las víctimas4.
Ahora bien, lo que más llama la atención es que este acto antidemocrático de intimidación y censura por razones ideológicas se produce en el Parlamento, cuando, simultáneamente, el Gobierno socialista de P. Sánchez pretende aprobar una ley de censura que implica, entre otras cosas, elaborar una lista de quién puede informar y quién no. ¿Y qué organismo determinará quién puede o no puede informar? La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), cuyo presidente, vicepresidenta y los ocho viceconsejeros que la componen han sido nombrados por el Gobierno. ¿Y quién decidirá, en última instancia, las penas a los disidentes? Pues el ejecutor será, ni más ni menos, que el diputado socialista Óscar López.
Por supuesto, sobre la génesis y alcance de este episodio escandaloso, no encontrarán ni una palabra en ninguno de los medios del Grupo Prisa, ni en La Sexta, RTVE, Antena 3, Radio Nacional, la COPE, Cuatro, Telecinco, El Mundo, ABC, La Vanguardia, El Debate, 20 Minutos, Telemadrid, etcétera… pero tampoco verán a La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), ni a la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) emitir un comunicado en defensa del periodista al que se pretende destruir, o defender su derecho al trabajo y la libertad de expresión5.
Filípides 02-03-2025
1 El ex presidente J. L. Rodríguez Zapatero elogiaba recientemente al ministro Óscar Puente por “tener callada a toda la derecha”, demostrando una vez más su verdadero “talante”. Sin duda, supone un testimonio muy elocuente que considere un mérito el silenciamiento de los que no piensan como él y, en el mismo mitin, se proclame “incansable defensor de la palabra y el diálogo”. Véase la noticia del 23 de febrero de 2025 en Infobae: https://www.infobae.com/espana/agencias/2025/02/23/zapatero-augura-que-los-tecnocratas-van-a-ser-breves-y-efimeros-porque-solo-perdura-lo-que-tiene-valor/
2 Vídeo con la secuencia completa: https://www.youtube.com/watch?v=xaVCxBeZe54
3 Noticia del 13 de diciembre de 2023: https://gaceta.es/espana/varios-etarras-increpan-a-los-militantes-de-vox-que-participaban-en-una-mesa-informativa-en-guipuzcoa-20250222-1853/?scroll-event=true
4 Como recordaba atinadamente Eduardo García Serrano a propósito de este mismo asunto, exactamente igual que Rafael Alberti cuando, en 1936, en su columna de “El mono azul” titulada “A paseo”, destacaba en negrita los nombres de quienes debían ser asesinados por el Frente Popular. Entre los señalados por Alberti se encontraban Miguel de Unamuno, Pedro Muñoz Seca, Manuel García Morente, Fernando Vela, Ernesto Giménez Caballero o Rafael Sánchez Mazas. “Curiosamente”, a pesar de las leyes de memoria histórica y democrática, esta cuestión es habitualmente ignorada por los periodistas, escritores, actores y demás propagandistas de nuestro régimen “democrático”.
5 Recordemos que esto no es nuevo, pues ya hubo un acto de censura en el Congreso el 30 de octubre de 2024 (véase el vídeo: https://edatv.news/politica/estos-son-los-periodistas-que-se-rebelaron-contra-negre-y-vito-apoyo-patxi-lopez). Las asociaciones de periodistas no se pronunciaron entonces, ni tampoco cuando se han producido agresiones a Bertrand N`Dongo, Josué Cárdenas o “Kake” Minuesa. Y, por supuesto, jamás hicieron ningún reproche a los agitadores socialistas del programa “Caiga quien caiga” (emitido por Telecinco en 1996-2002 y 2005-2008), que fueron quienes instauraron esa fórmula periodística que ahora les molesta y no pueden tolerar.
Sin embargo, sí se han manifestado en otras ocasiones, como aquella en que la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) consideraron “inaceptable el trato dispensado a los representantes de algunos medios de comunicación que participaron en la rueda de prensa organizada, el pasado jueves, por Vox, en el Congreso de los Diputados, para presentar su moción de censura”. Enlace a la noticia en la propia página web de la APP: http://www.periodistasparlamentarios.org/?p=6160
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