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Existe una trampa narrativa, alimentada concienzudamente por la propaganda de Moncloa, que pretende convertir la Jefatura del Estado en un adorno mudo, un convidado de piedra maniatado por la tiranía del refrendo gubernamental. Nos han querido vender que si el Ejecutivo decide mirar para otro lado, la Corona debe enmudecer. Pero la realidad constitucional y la gravedad de los hechos han terminado por desbordar la contención de la Zarzuela.
A pesar de los bloqueos, de la asfixia institucional y del intento sistemático del sanchismo por anular cualquier contrapeso, el Rey ha dado un paso al frente. No ha hecho falta un discurso televisado en la Misa de Nochebuena ni la pompa de la moqueta oficial: ha bastado un comunicado tajante desde la Casa Real para marcar un punto de inflexión. Exigir explícitamente que el Estado garantice que lo ocurrido en Ceuta no suceda ni vuelva a suceder es colocar el dedo en la llaga de la seguridad nacional y recordar dónde residen las obligaciones sagradas de la Nación.
La jugada deja al descubierto la miseria moral de un presidente que, mientras la frontera sur se tambalea y la seguridad de los españoles se ve amenazada, vuelve a poner tierra de por medio para disfrutar de sus vacaciones. El contraste es demoledor: el gobernante que huye frente a la institución de la Corona que permanece y señala el deber.
Este pronunciamiento de la Corona cobra una dimensión aún más devastadora tras el severo veto de los 22 ministros de la Unión Europea a las maniobras de Moncloa. Sánchez queda, definitivamente, a los pies de los caballos. Cercado fuera por el bochorno internacional y desnudado dentro por el propio Jefe del Estado, el tirano de La Moncloa contempla cómo el pueblo español, exhausto de encadenar tragedias, corrupción y cesiones inadmisibles, despierta del anestésico.
Felipe VI ha sabido moverse en el estrechísimo margen que le deja un Gobierno delictivo que ha pervertido la fluidez política. Ha esquivado el bloqueo y ha emitido un mensaje que los españoles necesitaban escuchar como agua de mayo: que no estamos huérfanos, que la seguridad de España no se negocia y que la Patria tiene un Rey que, frente al desgobierno y la traición, sí se preocupa por lo que nos ocurre.
Un gran paso. Un gesto necesario. Por fin, la verdad se abre paso sobre la mojiganga del poder. Los españoles nos preguntábamos dónde estaba el Rey Felipe procurando espolear su digna inspiración en defensa de España.
Gracias, Majestad. Hoy sabemos que está con España a pesar de los enemigos que la destruyen. Un pronunciamiento de esperanza que puede ser un punto de inflexión e influir en próximos acontecimientos donde cada cuál quede retratado en la realidad, y no el sofisma, de una España que despierta.
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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