15/08/2026 07:13

La defensa del Parque de Monteleón (J. Sorolla)

Los mejores ejemplos de grandeza los encontramos siempre releyendo las páginas de nuestra gloriosa historia, tejida, a lo largo de los siglos, a base de madejas de honor, heroísmo y dignidad.

Una de esas páginas es la protagonizada por el pueblo de Madrid y un puñado de militares aquella memorable jornada del 2 de mayo de 1808, que sirvió para despertar la conciencia de los españoles que se echaron en tromba a las calles para expulsar al insidioso francés que pretendía dominarnos.

Aquel día, el Teniente General Francisco Xavier de Negrete y Adorno -hizo gala a su segundo apellido-, como Capitán General de Castilla la Nueva, ordenó, de forma taxativa, acuartelar a la guarnición de Madrid, dando la espalda al pueblo, con la excusa de evitar derramamiento de sangre y manteniéndose fiel a un absurdo concepto de disciplina, mientras masacraban a los que pretendían defender la libertad y la independencia de España.

Sin embargo, ni los heroicos Capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde, ni el glorioso Teniente Jacinto Ruiz, se quisieron sumar a la ignominia protagonizada por su superior y, a sabiendas de que iban a jugarse la vida, como así sucedió, decidieron desoír las órdenes recibidas y defender, hasta derramar la última gota de sangre, el honor de España que está por encima de todo.

Una lección de fidelidad y honor que les hizo pasar a la historia, escribiendo sus nombres, con letras de oro, en una de sus páginas más brillantes, junto al mejor de los epitafios “pro patria mori eternum vivere”.

Estoy seguro de que muchos de sus compañeros de armas pertenecientes a los Regimientos de guarnición en Madrid en aquel turbulento 1808, entregaron sus vidas por España, peleando contra el francés, en cualquiera de las acciones que tuvieron lugar a lo largo de los seis penosos años que duró la Guerra de la Independencia; sin embargo, a ninguno de ellos lo recordamos como a los Héroes del Parque de Monteleón.

La gesta del 2 de mayo de 1808 no debería pasar inadvertida para nadie y los españoles deberíamos conocer, al pie de la letra, lo sucedido en aquella memorable jornada en la que los nombres de Daoiz, Velarde y Ruiz se fundieron con los de muchos madrileños anónimos, incluso con alguno conocido como Manolita Malasaña o Clara del Rey, que prefirieron morir con gloria que vivir con vilipendio, como acertadamente señaló José Calvo Sotelo, vilmente asesinado en julio de 1936 por el Frente popular.

Una lección que se debería impartir en Escuelas, Colegios, Academias y Facultades para general conocimiento, como acicate para que cada uno sepa cumplir, en cada instante, con las normas que dicta el honor que son las que priman sobre cualquier otro concepto.

Desgraciadamente, nuestros planes educativos, trazados siempre con la mano antiespañola de la izquierda, son reacios a este tipo de enseñanzas y más proclives a la banalidad y a lo superfluo, toda vez que, de esta forma, es más sencillo manejar al pueblo, controlar sus sentimientos y dirigir su futuro que es, en última instancia, su principal objetivo.

Como le escuché decir a alguien no hace mucho tiempo; “hay gente que el día en que se dio la clase honor, no asistieron, tal vez porque estaban enfermos”. Quién sabe, aunque convendría saberlo.

Todos sabemos que lo fácil, lo cómodo, es mirar para otro lado, haciendo buena aquella frase de “tú no te metas en nada, qué lo hagan los demás”; sin embargo, hay momentos en la vida, instantes en la historia donde esa frase no tiene cabida, salvo para los cobardes, ya que, cuando lo que se ventila son el honor y la dignidad de la Patria, no sirven excusas.

Quizás, en los momentos que corren, alguno debería plantearse la posibilidad de irse para su casa y así evitar ser cómplice, encubridor o cooperador necesario de lo que está sucediendo

En cualquier caso, tal vez convendría que muchos volviesen a recibir las clases de honor a las que, en su día, faltaron.

Eugenio Fernández Barallobre

Autor

Eugenio Fernández Barallobre
Eugenio Fernández Barallobre
José Eugenio Fernández Barallobre, español, nacido en La Coruña. Se formó en las filas de la Organización Juvenil Española, en la que se mantuvo hasta su pase a la Guardia de Franco. En 1973 fue elegido Consejero Local del Movimiento de La Coruña, por el tercio de cabezas de familia, y tras la legalización de los partidos políticos, militó en Falange Española y de las J.O.N.S.

Abandonó la actividad política para ingresar, en 1978, en el entonces Cuerpo General de Policía, recibiendo el despacho de Inspector del Cuerpo Superior de Policía en 1979, prestando servicios en la Policía Española hasta su pase a la situación de retirado.

Es Alférez R.H. del Cuerpo de Infantería de Marina y Diplomado en Criminología por la Universidad de Santiago de Compostela.Está en posesión de varias condecoraciones policiales, militares y civiles y de la "F" roja al mérito en el servicio de la Organización Juvenil Española.

Fundador de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña, del Museo Policial de la J.S. de Policía de Galicia y de la Orden de la Placa y el Mérito de Estudios Históricos de la Policía Española.

Premio de narrativa "Fernando Arenas Quintela" 2022

Publicaciones:
"El Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII. 1908-1931" (Fundación Policía Española)
"La uniformidad del Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII 1887-1931 (LC Ediciones 2019)
"Catálogo del Museo Policial de La Coruña". Tres ediciones (2008, 2014 y 2022)
"Historia de la Policía Nacional" (La Esfera de los Libros 2021).
"El Cuerpo de la Policía Armada y de Tráfico 1941-1959" (SND Editores. Madrid 2022).
"Policía y ciudad. La Policía Gubernativa en La Coruña (1908-1931)" (en preparación).

Otras publicaciones:
"Tiempos de amor y muerte. El Infierno de Igueriben". LC Ediciones (2018)
"Historias de Marineda. Aquella Coruña que yo conocí". Publicaciones Librería Arenas (2019).
"El sueño de nuestra noche de San Juan. Historia de la Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña". Asociación de Meigas (2019).
"Las Meigas. Leyendas y tradiciones de la noche de San Juan". Comisión Promotora de las Hogueras de San Juan de La Coruña (2011).
"Nuevas historias de Marineda. Mi Coruña en el recuerdo". Publicaciones Arenas (2022). Ganadora del premio de ensayo y narrativa "Fernando Arenas Quintela 2022".
"En el silencio de la noche. Relatos Relatos frente al fuego" (SND Editores 2024)
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Alvar

El título completo sería Una lección histórica no aprendida.
El ejército liberal no puede ser cristiano y un ejército no cristiano no puede hacer lo que hicieron los ejércitos cristianos españoles hasta que se infectaron de liberalismo.
Por eso el abandono al pueblo ese 2 de mayo, igual que el abandono actual ante nuestros enemigos externos e internos, con los que colaboran encantados.

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