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A pesar de mis a veces aceradas críticas, quiero creer en la intención que conlleva la palabra de Alberto Núñez Feijóo en sus discursos: la honra, la decencia, la conciencia y la entrega por una España de consenso y del bien común. Sin embargo, en esas críticas pasadas está implícita la duda cuando la praxis contradice lo expuesto en la tribuna. Una disonancia que desconcierta a quien desea confiar en su retórica en defensa del Estado de Derecho.
Es un aliciente que en su oratoria de inicio de campaña haya reconocido errores con humildad y afianzado, a pesar de ellos, su honradez en la dirección política. Advertir los errores para enmendarlos es un gesto de honor que pocos políticos aceptan en su carrera. Esta aceptación conlleva en la explícita honradez la intención de revisar para optar a mejoras. Palabras más acción revisionista.
Porque hay una distancia crítica entre el aplauso en la tribuna y la eficacia en la trinchera, quienes, con un insobornable cariz de independencia, analizamos la política desde la conciencia moral y la defensa estricta de la soberanía nacional no nos dejamos llevar por la oratoria brillante si la acción posterior diluye el compromiso contraído con los españoles.
En el inicio de campaña de las Elecciones Generales para el 29-N, asistimos a discursos impecables, bien articulados, que encienden la esperanza de millones de ciudadanos exhaustos por el saqueo institucional del sanchismo. Sin embargo, la percepción que se impone tras la ovación resulta preocupante: la tentación de contemporizar en la trastienda de la estrategia partidista amenaza con neutralizar la contundencia de las palabras. ¿Otra vez, de nuevo será así?
Recuerdo cuando José Luis Martínez-Almeida gestionó su campaña hacia la alcaldía de Madrid con un discurso frontal contra el Madrid Central de Carmena, para terminar ejecutando exactamente lo contrario una vez alcanzado el poder, sin una sola disculpa ni justificación ante los electores ni al conjunto de los madrileños. Mal hecho. Esas disonancias recuerdan a las mentiras normalizadas del sanchismo, y es natural que la sociedad recele de quien dice una cosa y hace la opuesta. El riesgo de que con el candidato a la presidencia del Gobierno suceda lo mismo está latente.
Nadie puede discutir la trayectoria política de Núñez Feijóo, fundamentada en la solvencia de gestión, el rigor institucional y un acreditado sentido del deber. De un líder con semejante bagaje es legítimo —y obligado— esperar la máxima coherencia: la misma templanza demostrada en la administración pública debe dar el salto definitivo hacia la verdadera talla de un Hombre de Estado. Su figura tiene la capacidad intrínseca de vertebrar la alternativa, pero para ello es imprescindible que concrete sin ambigüedades su dirección política y asuma con determinación el liderazgo que esta hora histórica exige.
Esa responsabilidad histórica pasa por converger, sin disimulo ni complejos atávicos, hacia la España de la honra, la firmeza y la dignidad. Es el momento de estructurar un frente común en defensa de las libertades, sin cedazos ideológicos ni concesiones al relato del adversario, protegiendo con severidad el núcleo axiológico de la pervivencia nacional. Ser un Hombre de Estado en la España actual no consiste en administrar el desgaste del régimen de Sánchez, sino en liderar con valentía la restitución moral e institucional de una Nación herida hasta el tuétano.
Aislar a VOX o distanciarse sistemáticamente de la única fuerza dispuesta a dar la batalla cultural e institucional frente al proyecto frentepopulista no es «moderación»: es miopía táctica y un grave error estratégico. Confiarse a las inercias demoscópicas mientras se rechaza la alianza natural para desalojar a la autocracia solo tiene un beneficiario directo: el propio Pedro Sánchez. Feijóo debería haberlo aprendido ya tras los costes de confiarse ante un tramposo criminal que convierte en falaz victoria cada titubeo de la oposición.
Es sintomático que el portavoz nacional del Partido Popular, Borja Sémper, se muestre ahora más condescendiente ante posibles pactos con VOX, cuando antes la posición oficial era reacia a cualquier complementariedad parlamentaria. Quizá sea este el inicio de una colaboración que exige sentido común por ambas partes, en aras del objetivo superior de desenquistar el mal sanchista que ha condemned a España a ocho años de corrupción y tragedias encadenadas.
El enemigo común de la libertad, de la unidad de España y de la soberanía popular tiene nombres y apellidos, y se atrincherará en el poder mientras la oposición siga atrapada en cálculos de moqueta y cordones sanitarios diseñados por la propia izquierda para fragmentar la alternativa. Partido Popular y VOX conforman la verdadera y esperanzadora alternativa que requiere entendimiento, condescendencia y generosidad a ambas formaciones españolistas.
España no busca un simple recambio de siglas ni una retórica impecable que degenere en desencanto tras el recuento electoral. Exige una rectificación profunda, capacidad de diagnóstico y la determinación innegociable de sumar con todos aquellos que entiendan la reconstrucción de una Patria común como un deber sagrado, porque en ella está implícita la supervivencia del núcleo histórico que quieren diluir en una feroz intrascendencia sus enemigos.
Esperemos que la reflexión madure a tiempo. La historia no juzga las intenciones ni la brillantez de los discursos, sino la valentía de las decisiones tomadas cuando la Nación exigía estar a la altura.
RES NON VERBA — Hechos, no palabras, Sr. Feijóo. Que Dios le dé la inspiración que la España actual urgente y decisivamente demanda.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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