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Sin electricidad, los idóneos suministros de agua y combustible fallan inmediatamente. Enormes almacenes de congelación en los que el sistema de refrigeración deja de funcionar y en donde pueden escaparse con suma facilidad todo tipo de sustancias peligrosas. Pero no sólo eso. Además de la pérdida de todo el comercio de alimentos, gasolineras y tiendas, la quiebra también afectaría, por supuesto, a la seguridad de los bancos. Inquietante escenario que deja mucho, muchísimo espacio a la especulación.
Alarmantes signos que preceden al black out
Turbios signos de un inminente (¿y provocado?) colapso eléctrico en toda Europa se multiplican. Infraestructuras vitales, difuminadas. La paulatina interdependencia de toda la red eléctrica europea, cuyo rasgo más señero es la extrema volatilidad, hace más que probable un completo apagón en un inmediato futuro. El inicio: una sobrecarga provocada por simultáneas y “casuales” fluctuaciones en un sistema energético que deviene cada vez más inestable. Tras este principiar, se irían agregando un aterrador sumatorio de factores, espantosa cadena de inesperadas reacciones.
Primero una semana. Tras estos primeros siete días, el suministro de alimentos a la población desaparecería. ¿Y si la cosa se prolonga más allá de una semana? Sin electricidad, obvio, todas las telecomunicaciones fallarán. Caída la luz, caída la red de redes. Internet, cero. En Europa y en todo el planeta. Simulacros preparatorios. Cyber Polygon, claro. Lo dicho: desabastecimiento de comida y fármacos, hospitales funcionando de mala manera, servicios públicos inaccesibles, atascos, locura, impagos, fábricas que tendrían que chapar, posibilidad nada remota de accidentes industriales de elevado, elevadísimo riesgo.
Del caos al “orden”, previo pago de algún infernal peaje
Nada en la nevera. Sin luz, sin internet. Y, por supuesto, lo dicho, sin agua. En los grifos y en las cisternas. El caos, absoluto. Recuerden, Ordo Ad Chao. Orden en el caos es una de las sentencias más queridas de la francmasonería moderna (el otro, Post tenebras lux, Mas allá de las tinieblas, luz). Lo de siempre, ya se encargarán de venderte concienzudamente, tras precedente y brutal lavado de cerebro, su “luminoso” y “salvífico” – a la manera de las “salvadoras” timovacunas covid – “orden”. En fin.
Autor

- Nacido en Bilbao, vive en Madrid, tierra de todos los transterrados de España. Escaqueado de la existencia, el periodismo, amor de juventud, representa para él lo contrario a las hodiernas hordas de amanuenses poseídos por el miedo y la ideología. Amante, también, de disquisiciones teológicas y filosóficas diversas, pluma y la espada le sirven para mitigar, entre otros menesteres, dentro de lo que cabe, la gramsciana y apabullante hegemonía cultural de los socialismos liberticidas, de derechas y de izquierdas.
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