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Repulsiva, por cínica sin vergüenzas, la portavoz del PSOE. Tan estéril como revelador asistir a los aspavientos de la izquierda parlamentaria cuando apela a la retirada de caretas. Quien desde la tribuna se erige en látigo de la propiedad privada y azote de la iniciativa empresarial suele esconder, tras la retórica inflamada, un expediente plagado de contradicciones y prebendas. El caso de la diputada socialista Montse Mínguez no es sino un síntoma más de esa patética impostura que pretende señalar con el dedo al empresario legítimo mientras se amparan, en el ámbito privado y municipal, prácticas que desmienten punto por punto su propio catecismo ideológico.
Mientras la fanática azuza a las jaurías de la extrema izquierda contra mercantiles y gestoras legales, como la labor intachable y transparente de firmas dedicadas a la gestión urbana, acosadas injustamente por la demagogia populista, la realidad personal de Mínguez desvela un patrimonio familiar de su pareja sustentado precisamente en la explotación inmobiliaria y en la ejecución de desahucios por impago. Exigir desde la comodidad del escaño una permisividad que ahoga al pequeño y mediano inversor, mientras en la esfera personal se aplica la más estricta contundencia procesal para defender un abultado parque de viviendas, constituye una muestra supina de cinismo institutional.
Pero la hipocresía no se agota en el contraste entre el discurso público y la praxis privada. Las informaciones que emergen sobre su etapa en la gestión municipal de Lérida proyectan sombras de enorme gravedad sobre la imparcialidad del poder público. La presunta condonación de deudas cercanas a los 300.000 euros a favor de su entorno y la facilitación de negocios millonarios vinculados a promociones de lujo exigen una fiscalización sin miramientos. No cabe apelar a la regeneración democrática cuando la sombra de las componendas locales y el trato de favor salpican la trayectoria de quien hoy pretende dar lecciones de ética social.
Esta doble vara de medir se enmarca en un escenario generalizado de ingeniería electoral donde el rigor demográfico y la verdad demoscópica han sido deglutidos por el aparato del Estado. Mientras el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), convertido en el cortijo demagógico del prevaricador José Félix Tezanos, acumula basura estadística y cocina encuestas alucinógenas que otorgan una victoria holgada e irreal al PSOE, se intenta anestesiar a la opinión pública frente al verdadero despliegue del sanchismo. Esta ficción estadística no busca reflejar la voluntad popular, sino condicionarla, sirviendo de coartada demagógica para justificar cualquier maniobra de ingeniería del poder que consolide la hegemonía de un Gobierno acorralado por la corrupción.
Paralelamente, la maniobra para perpetrar un auténtico pucherazo a través del CERA alcanza cotas de verdadero desafío al Estado de Derecho. El Gobierno pretende burlar la reciente resolución firme del Tribunal Supremo, que ha mantenido la suspensión cautelar del voto para los nacionalizados bajo la «Ley de Nietos» sin acreditación individualizada de exili, escudándose en la «imposibilidad o complejidad técnica» de depurar el censo electoral. Negarse a acatar el mandato del Alto Tribunal para colar masivamente miles de sufragios cautivos procedentes del extranjero no es una mera negligencia organizativa; es un fraude de ley institucionalizado, una falta de respeto irreparable a la soberanía nacional y la constatación definitiva de que, para mantener el poder, la izquierda no duda en pisotear la justicia y alterar las reglas de la propia democracia.
A toda la canalla de la mafia se suma la gritona portavoz Montse Mínguez, un paradigma más de la repulsiva formación política con cariz criminal que secuestra España y prepara un pucherazo para enquistarse cuál garrapata colectiva en el poder. Y eso sucede por la permisividad de una España que no sabe poner a buen recaudo a los delincuentes que la asaltan tras la apariencia del juego democrático cuyas reglas, sencillamente, no existen para los tramposos que buscan ganar para romper el tablero de, Estado de Derecho.
RES NON VERBA
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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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